Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás


Mario Vargas Llosa debe se uno de los escritores que mejor conozco. He leído las novelas varias veces: La ciudad y los perros; La casa verde; Conversación en la catedral; Pantaleón y las visitadoras; La tía Julia y el escribidor;  La guerra del fin del mundo; Historia de Mayta; ¿Quién mató a Palomino Molero?; Elogio de la madrastra; Lituma en los Andes; Los cuadernos de don Rigoberto; La fiesta del chivo; El paraíso en la otra esquina; Travesuras de la niña mala;  El héroe discreto.

Tambien he leído sus cuentos: Los jefes; El desafío; El hermano menor; Día domingo; Un visitante; El abuelo; Los cachorros. Sus memorias: El pez en el agua. Sus ensayos: La orgía perpetua. Flaubert y Madame Bovary;  La verdad de las mentiras; Historia secreta de una novela (donde cuenta como escribió La casa verde). Mejor hubiese puesto lo que todavía no he leído; me faltan solo tres novelas: El hablador; El sueño del celta y Cinco esquinas. Si alguien sabe donde están gratis lo agradecería.

Si tuviese que elegir su mejor libro, creo que serían dos: La historia de Mayta y La casa verde, me parece que son las novela perfectas. Las mejores de Vargas Llosa se caracterizan porque los últimos párrafos, casi siempre inolvidables. Voy a copiar el final de La casa verde solo por el gusto de leerlo de nuevo:

"La Selvática y Angélica Mercedes acompañan al doctor Zevallos hasta la puerta, besan la mano al Padre García y regresan a la chichería. Tomados del brazo, el Padre García y el doctor Zevallos caminan dentro del terral, bajo un sol animoso, entre piajenos cargados de leña y tinajas, perros lanudos y churres, quemador, quemador, quemador, de voces incisivas e infatigables. El Padre García no se inmuta: arrastra los pies empeñosamente y va con la cabeza colgando sobre el pecho, tosiendo y carraspeando. Al tomar una callecita recta, un poderoso rumor sale a su encuentro y tienen que pegarse a un tabique de cañas para no ser atropellados por la masa de hombres y mujeres que escolta a un viejo taxi. Una bocina raquítica y desentonada cruza el aire todo el tiempo. De las chozas sale gente que se suma al tumulto, y algunas mujeres lanzan ya sus exclamaciones y otras elevan al cielo sus dedos en cruz. Un churre se planta frente a ellos sin mirarlos, los ojos vivaces y atolondrados, se murió el arpista, jala la manga al doctor Zevallos, ahí lo traían en el taxi, con su arpa y todo lo traían, y sale disparado, accionando. Por fin, termina de pasar el gentío. El Padre García y el doctor Zevallos llegan a la Avenida Sánchez Cerro, dando pasitos muy cortos, exhaustos.

 -Yo pasaré a buscarlo -dice el doctor Zevallos-. Vendremos juntos al velorio. Trate de dormir unas ocho horas, lo menos. 
-Ya sé, ya sé -gruñe el Padre García- .No me esté dando consejos todo el tiempo" 

Solo se compara -en su perfección- con el final de Muerte en la Tarde de Hemnigway, o con el final de Ladrón de bicicletas, de Luigi Bertolino, igual quiero leerlo de nuevo, aquí va:

"No se trata más, en la vida, que de recuperar lo perdido. Se puede encontrar una o dos veces, como yo logré encontrar mi bicicleta. Pero vendrá la tercera vez y no encontraré nada: Así es la vida. Es una carrera hacia atrás, para perder o morir al final. ¡Una carrera hacia atrás desde la infancia!. Se sale del claustro materno y se llora el cómodo lecho perdido; el lactante tiene los ojos cerrados y busca, tienta, con su naricilla color pétalo de rosa, en el seno de su madre, la fuente de la vida, y más tarde, cuando empieza a andar, busca la mano del padre para que dirija sus primeros pasos. Se buscan demasiadas cosas antes de morir. Y yo buscaré un rostro amigo y encontraré únicamente el de Luciana, si lo encuentro, que sería para mis últimos sufrimientos como morir con el sol ante mis ojos."

No se que podria escribir sobre Mario Vargas Llosa, aparte que es el mejor novelista en lengua castellana que conozco y que sus mejores libros los puedo releer cien veces sin aburrirme.Vargas Llosa escribió -al comienzo- casi pura temática peruana y cosas que conocía personalmente, pasados los años tal vez se quedó corto de temas y comenzó a escribir novelas basadas en investigación histórica, como la reblión de Canudos en Brasil, el gobierno de Trujillo, la madre de Gaugin y cosas por el estilo. Para mi gusto las novelas peruanas son mucho mejores. Creo que lo mejor que ha escrito son las novelas ambientadas en el Perú, sobre cosas en las que tienen algo autobiográfico.

Tal vez su novela mas oscura es Lituma en los Andes, cuando estuve en Macusani durante mi Aventura en la Selva, me sentí dentro de esa novela. Vargas Llosa la escribió después de integrar una comisión que investigó el asesinato de ocho periodistas en el altiplano, cuando probablemente los confundieron con senderistas.

Después de ese viaje a la sierra conoció algunas de las creencias oscuras en los minúculos poblados andinos  sobre los pistakos, los apus, asesinatos rituales y todo eso. Es un libro deprimente, tal vez el único que no volvería a leer, pero extraordinariamente bueno. Allí sale la idea que, por más pacíficos y civilizados, dentro de cada uno de nosotros vive un animal salvaje, sedieno de borracheras, orgías y sangre ¡Saque a pasear a su animal!" decía un personaje, según el no podíamos mantener al animal constantemente reprimido y cada cierto tiempo había que sacarlo a pasear. Algo importante que yo tomo al pie de la letra.

En su ensayo La verdad de las mentiras, escribe como deformando una verdad que se conoce bien, cambiando los hechos, el fondo de la historia pasa a tener más verdad que un relato objetivo que cuenta las cosas tal cual sucedieron.  Normalmente hay mucha más verdad en las fábulas que en lo que cuentan los historiadores, La historia de Mayta es un libro que muestra más verdad sobre el terrorismo en América Latina que cualquier aburrido ensayo de un maldito historiador.

He escuchado a mucha gente que dice "yo no leo ficción, creo que es un gasto de tiempo". Se equivocan, ni se imaginan cuanto se equivocan. Todo lo que leemos es ficción, los documentos históricos, las fuentes de los historiadores, hasta el informe técnico más "objetivo" como un horario de trenes o un informe de salud, son ficción porque han pasado por percepciones humanas, todo pasa por un proceso de interpretación. La "verdad" -si es que existe- es siempre un proceso de interpretación, en otras palabras una novela.

En fin, me encantaría contarles el argumento de cada una de sus novelas, por lo menos de las mejores, pero no terminaríamos nunca, les recomiendo a ojos cerados que lo lean, es como leer a Hemingway o Truman Capote, no hay como equivocarse. La cuidad y los perros fue el primer libro de Vargas Llosa que laí, debe haber sido en 1972 más o menos y me quedé pegado. Curiosamente desde esos años no había vuelto a releerlo como he hecho con todas sus demás novelas, la cosa es que gracias a San Google lo encontré y lo estoy disfrutando ahora, 44 años después, igual de bueno que el primer día. Créanme, con Vargas Llosa uno no puede equivocarse, no hay como.

10 Comments:

Blogger Ulschmidt said...

para mí el mejor final de novela (la novela en sí, quizás, no lo es tanto) es el final de Don Segundo Sombra " Centrando mi voluntad en la ejecución de los pequeños hechos, di vuelta mi caballo y lentamente me fui para las casas. Me fui como quien se desangra. "
Y la novela que más me gustó probablemente fue "East of Eden" de John Steinbeck.
Aunque soy muy mal lector de novelas y mi interés se dispersa en cuentos, relatos fantásticos, ciencia ficción, género policial, relatos de viajeros, crónicas, divulgación científica, algún ensayo y alguna novela.
Un relación tan profunda con un escritor como la suya creo que no la tuve con ninguno, así, tantos títulos. De Vargas Llosa siempre me dan ganas de leerlo cuando leo sus reseñas sobre él, hasta ahora incumplo.

14 de agosto de 2016, 08:38

 
Blogger Ciro Cárdenas A. said...

"La Guerra del Fin del Mundo" la encontré mucho más cautivante y genial que "Cien Años de Soledad". "Don Pantaleón y las Visitadoras" usa una gramática agresiva de ritmo febril, una obra de arte. "El Hablador" lo zambulle a uno en la riqueza cultural que puede alcanzar un grupo humano, por aislado que sea. La tengo en mi biblioteca, de donde no sale a ningún precio.

14 de agosto de 2016, 11:18

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ulschmidt yo aprendí mucho de esos libros y para que decir lo que me entretuvieron. Como soy muy disperso, es raro que me hayan enganchado tanto esas novelas con tramas enredadas, pero me ecantaron. Hay otros de los que he leído casi todo, como Hemingway, Truman Capote o F. S. Fitzgerald, KAfka es impresionante pero sus cuentos no los soporto, creo que era muy mal cuentista, no era su estilo parece. Don Segundo Sombra es una tarea pendiente desde hace muchos años, lo mismo que Facundo de Domingo Sarmiento.

Cardenaldo, yo tenía una biblioteca muy querida en mi casa rodando, eran como 50 o 60 de mis mejores libros, una joya, una vez presté la casa rodante y no volví a ver los libros, hasta el día de hoy. Desde esa época que no tengo un solo libro en papel, todo en el computador nomás. García MArquez tenías una redacción extraordinaria, igual que Isabel Allende, pero no he releído nunca una novela suya y eso que he leído varias. Me gustó El amor en los tiempos del cólera.

14 de agosto de 2016, 11:36

 
Blogger Frx said...

Yo creo que si uno quiere tener datos muy sobrios sobre alguna época en particular, los libros de historia pueden ser muy buenos, pero si uno quiere tener mejor noción de cómo se veían las cosas en aquél entonces o cómo se sentían, nada mejor que una novela.

14 de agosto de 2016, 16:34

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Los "datos históricos" no existen, basta que tomes a dos o tres historiadores de distinto pensamiento y veas como relatan el gobierno de la Unidad Popular, o de los militares que fueron hace pocos años y verás historias completamente diferentes para los mismos "datos", claro que hay números, estadísticas y ciertos hechos pero el 90% es interpretación y en alguna medida distorsión. No hay mucha diferencia entre historiadores y novelistas, mucho menos entre los historiadores nuevos de la escuela de Salazar y pajarracos por el estilo, que en realidad son sociologos metidos a historiadores. Hay poca diferencia entre esos y lso vendedores de jabón, creo que los novelistas son mucho más confiables.

14 de agosto de 2016, 20:58

 
Blogger Frx said...

O la Guerra del Pacífico cuya historia varía en los libros de historia de Perú según tengo entendido, aunque en el caso de la UP y el gobierno de Pinochet lo que más se suele hacer es contar la historia a medias, omitiendo todo lo que puede ir en contra de una imagen que se pretende insertar al lector. Afortunadamente, siempre habrá algo con qué comparar y hacerse una imagen, aunque de lo anterior las novelas tampoco se salvan.

14 de agosto de 2016, 21:03

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

La ventaja de las novelas es que no se preocupan de los hechos, sino más bien de las motivaciones y en eso una buena novela puede ser mucho más certera que cualquier libro de no-ficción

14 de agosto de 2016, 21:06

 
Blogger Frx said...

Lo mejor es que pueden metaforizar muchas cosas que se vivían en aquellos tiempos donde se escribieron.

14 de agosto de 2016, 23:20

 
Blogger Jaime Videla, PMP said...

Conversaciones en La Catedral es mi favorito de MVLL, y quiza tambien Pantaleon y las vistadoras, por el estilo narrativo el primero y por la historia ambientada el segundo. Un merecido Nobel para el. Un orgullo para los hermanos peruanos.
Respecto a la ficción e historia, siempre me ha llamado la atención que exista un termino para la falsedad: "mientes" pero hay uno no para la verdad: " " o "no mientes"
Eso reafirma a mi juicio la idea que todo es ilusión o mentira o nuestra pobre interpretación sesgada de los hechos.

15 de agosto de 2016, 21:00

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Sin duda Jaime, todo es interpretación y sesgo. Conversaciones en la Catedral y Pantaleón, dos grandes novelas, me encantaron, igual que LA Tía Julia y el Escribidor, genial, me maté de la risa con eesa, hasta tengo una cita en la barra lateral del blog

15 de agosto de 2016, 21:14

 

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