Tomas Bradanovic

NULLA DIES SINE LINEA. Filosofía barata, historias, historietas, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. "Be yourself, but bigger"

Refrito del sábado: Amistocracia

sábado, 10 de febrero de 2018

Este refrito lo publiqué el 14 de febrero del 2004, es decir hace unos 14 años atrás y hablaba sobre la intrincada red de amigos que uno va formando con el tiempo. Bueno, el tiempo pasa y los amigos se van muriendo, cada vez quedan menos y a veces uno por flojo se deja de juntar con ellos, gran error. Pasar un buen rato con amigos es una de las mejores cosas que podemos tener en este cochino mundo, aunque nos estafen, nos engañen o lo que sea, la amistad verdadera no está en el intercambio de favores ni en la negociación de lealtades, sino en el simple placer de juntarse, tomar, hablar tonteras y pasar un buen momento. Como dice Serrat

Mis amigos son unos atorrantes. 
Se exhiben sin pudor, beben a morro, 
se pasan las consignas por el forro, 
se mofan de cuestiones importantes. 
Mis amigos son unos sinvergüenzas que palpan a las damas el trasero, 
que hacen en los baños agujeros 
y les echan a patadas de las fiestas.

Lo curioso es que como me están quedando pocos amigos vivos ahora tengo muchos más por Internet, con los que lo paso realmente bien aunque no puedo juntarme a tomar con ellos, igual aprovecho este Templo del Ocio para conversar a la distancia. En fin, aquí va el refrito: 

Amistocracia
El lugar no importa Con esto de Internet parece que el lugar donde estamos importa cada vez menos. Jorge, mi socio en el negocio de los proyectos vive en Santiago y aunque nos juntamos físicamente una vez al mes o menos tenemos tanta comunicación como si estuviésemos en la misma oficina, por el teléfono celular, email y el grupo de discusión política que frecuentamos todos los días.

Ahora que estoy escribiendo en una soleada mañana ariqueña, unas amigas que leen el weblog desde Italia deben estar durmiendo, muertas de frio, tal vez más tarde van a leer esto y se sentirán un poco como cuando estuvieron en Arica. Muchos parientes y amigos esparcidos por el mundo también se van a enterar de lo que está pasando por estos lados a pesar que durante años habíamos perdido el contacto.

Ariqueños en el exilio como Robert, Lilian o Alvaro, entre tantos otros se van a acordar un ratito de la vida ariqueña y sus chismes, en fin, para algunas cosas parece que la distancia ya no importara.

Amistocracia. A propósito del grupo de política acabo de escribir allí un artículo en broma sobre la amistocracia que me dejó pensando. Es increíble como influyen -sin darnos cuenta- las relaciones de amistad en muchas cosas de la vida, tener un amigo preciso en el momento adecuado puede cambiarnos el destino tanto como tener a un enemigo bien ubicado en un mal momento. Existe -especialmente en Arica- un tráfico subterráneo de favores, simpatías y compromisos tan intrincado que me imagino algo así como el cableado subterráneo en Nueva York, nadie lo ve y solo nos podemos imaginar partes de él, pero existe y funciona las 24 horas del día.

Hace unos días fui a las oficinas del Registro Civil pues se me habían perdido los papeles de los autos, el empleado que me atendió fue sumamente rápido y amable, me llamaba por mi nombre de pila mientras yo trataba de recordar si nos conocíamos de alguna parte, al final salí de dudas cuando me dijo "tu que haces la página web de la municipalidad, podrías poner algo sobre nosotros" la amistocracia en acción.

Luego en la revisión técnica cuando fui a sacar los duplicados las niñas que atendían me dijeron "eso le pasa por vivir en la playa en una casa rodante pues", también me atendieron muy bien. Por el contrario, cuando me despidieron -por flojo- de mi primer trabajo asalariado estuve enojado durante más de 10 años con quien entonces era mi jefe, Gabriel Abusleme. Cuando nos cruzábamos no nos saludábamos ni menos nos dirigíamos la palabra. Yo me dediqué a atacarlo con cartas al diario cuando estaba en campaña política y él a hablar pestes sobre mi. Después de mucho tiempo volvimos a conversar y me di cuenta de lo idiota que había sido esa pelea, a pesar de que ambos nos estimábamos mucho, perdimos 10 años de amistad por puras tonteras. Esa fue la anti-amistocracia y desde entonces lo pienso setenta veces siete antes de pelear con un amigo, soy mucho más tolerante ante los "defectos" de mis amigos y eso me ha traído puras satisfacciones.

Desde ya me declaro amistócrata. Creo que vale la pena tener y cuidar las amistades, hasta el más humilde mono le puede sacar la espina de la pata al león, en el momento preciso, tal como dice la fábula.

12 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Y bueno... recién leo este post tuyo y aprovecho nuevamente de agradecer tu generosa y siempre dispuesta actitud de ayudar al prójimo.

Por otro lado, estoy totalmente de acuerdo contigo con respecto a eso de no demandar perfección de nuestros amigos sin mirarnos en el espejo antes. Todos tenemos nuestras falencias.
Saludos llenos de afecto para ti!
Lilian~

10 de febrero de 2018, 00:35

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Es un privilegio poder ayudar a los amigos, más cuando no cuesta nada. Y lo otro claro, cuando alguien es muy selectivo con sus relaciones puede que tenga una opinión demasiado elevada de si mismo :D

10 de febrero de 2018, 02:19

 
Anonymous Anónimo said...

.. aunque muchas veces no se puede, es mejor no mezclar. Con el amigo más constante que he tenido, de décadas, prolijamente esquivamos tener intereses en común. Creo que al principio nos salió de casualidad esta conducta y después descubrimos que es conveniente. Yo podría asesorarlo en mi rubro, sería mi cliente más natural, pero heredó otro asesor de su padre y lo mantuvo. El a su vez podría asesorarme en lo suyo y pasa lo recíproco. A veces nos consultamos cosas pero prolijamente no nos cobramos nunca nada, ni preguntamos. Jamás hicimos un negocio juntos. Jamás nos prestamos algo más valioso que un libro. La amistad ha sido una continua charla sobre cosas intrascendentes, mientras tomamos mate, que ya dura varios decenios. Uls

10 de febrero de 2018, 08:27

 
Blogger Jose Cornejo said...

Ah los amigos... en mi trabajo la unica amiga que tengo la conocí cuando entró a trabajar como paramédico de farmacia... a pesar de que trabajamos en el mismo hospital, solo nos vemos cuando nos juntamos a almorzar y cuando nos vamos del antro de rutina, porque la voy a dejar a su casa antes de irme a la mia y en esa hora de trayecto, la chachara se hace sana, compartimos algo y de ahi hasta el dia siguiente.

ya son 17 años y ojala sigan siendo más porque hemos pasado por muchas cosas juntos. las parejas pasan, los amigos son los que se quedan.

10 de febrero de 2018, 09:17

 
Anonymous Anónimo said...

La distancia y la flojera mató a todos mis amigos. Ahora mis nuevos amigos, entendido como con quienes me siento a hablar mierda con carne, vino y cerveza, son mi vecino de la casa a la derecha y el vecino de la casa a la izquierda. Los vecinos dos casas más allá y los del frente ya están muy lejos y se quedan fuera del grupo.

10 de febrero de 2018, 10:00

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ulschmidt, como norma general no hay que mezclar la amistad con el trabajo, ni con asuntos económicos en lo posible. Como yo no trabajo ni tengo un peso en el bolsillo, supongo que soy el amigo ideal. Me he cuidado toda mi vida de no pedir favores de trabajo a los amigos y cuando un amigo me ha ofrecido trabajo por lo general ha terminado en fiasco, donde -por mi caracter- normalmente termino siendo objeto de abuso y con la amistad bastante abollada.

Igual conservo a los amigos aprovechadores, pero con una muralla invisible para ciertas cosas específicas después de conocerlos, son cosas inevitables.

José, yo también he tenido grandes amigas a lo largo de mi perra vida, creo que eso muestra una extraña fisura en mi machismo acérrimo, porque puedo tener amigas con la misma facilidad con que tengo amigos, muchas veces me han hecho bromas por eso y me dicen que tengo "amistad de peluquero", me importa un carajo, no hago ninguan diferencia entre hombres y mujeres en cosas de amistad.

Anónimo, comparto completamente la flojera pero también trato de combatirla, hay que poner un poco de esfuerzo en mantener las amistades, aunque la flojera muchas veces me gana.

Yo evito la amistad con los vecinos, trato de ser cordial y servicial pero me asusta un poco tener mucha cercanía con personas que van a vivir al lado mío hasta que se mueran, en mi cuadra casi todos somos propietarios así es que evito de manera consciente tener relaciones sociales muy estrechas. Imagínate una pelea, y le tienes que ver la cara por el resto de tu vida, todos los días.

10 de febrero de 2018, 11:41

 
Anonymous Anónimo said...

Ah yo con los vecinos me saludo cordialmente y charlo sobre el clima, hasta varias casas a la redonda. No más. Sus hijos y mis hijos han hecho amistades, formado pandillas, etc... y entran o salen de mi casa, pero son amistades generacionales. El muchacho de la esquina es muy amigo del menor de los míos, pero su madre y yo apenas nos saludamos. Recuerdo que antes las amistades venían por familias enteras, casi una suerte de parentesco - un suplicio. Ahora es mejor. Uls

10 de febrero de 2018, 12:43

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Cierto Ulschmidt, hace años aprendí el dicho ese "ni en la cocina, ni en la oficina, ni con la vecina", al amigo de un amigo le costó tener que malvender una casa, así es que creo que aprendí la lección. Con el vecindario cortesía básica y servicio, nada máa.

10 de febrero de 2018, 13:00

 
Anonymous Anónimo said...

Oiga, que yo con la vecina ni fu ni fa ! Además es horrible. He trabajado en oficinas, pero está ese sistema de amplio espacio con escritorios uno tras otro y el del jefe atrás, tras un vidrio enorme ( esos sistemas son para que nadie pueda hacerlo en la oficina? para que el jefe se desarrolle como voyeur?). Finalmente, en la cocina siempre me encuentro a mi esposa. ULs

10 de febrero de 2018, 15:42

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Perdón Ulschmidt por citarme a mi mismo

Hay un viejo dicho que reza "ni en la cocina, ni en la oficina ni con la vecina", es decir, para un hombre de bien debe estar absolutamente prohibido meterse con la empleada, con las compañeras de trabajo o con las vecinas. Hay múltiples razones que avalan la vigencia de este dicho que podrían resumirse en la dificultad de deshacerse de esta clase de relaciones. No recomendada

Sacado de mi antíguo y ya olvidado

Manual del Cazachicas
Algún día lo actualizaré...

10 de febrero de 2018, 16:47

 
Blogger Ulschmidt said...

Está muy bien el Manual. De todos modos, los escándalos actuales de moda en todo el Mundo indican que los hombres se meten sobre todo con la empleada, las compañeras de trabajo o las vecinas.

10 de febrero de 2018, 17:41

 
Blogger Luis Tamiche said...

un manual excelente, saludos a mis compañeros de Tour inca trail que cada dia van innovando mas acerca del mundo y los amigos del tiempo, sin duda alguna son los amigos que uno llama familia .. dios los bendiga,

10 de febrero de 2018, 18:04

 

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