01 mayo 2018

Abbot es un problema país



Una larga cadena de errores -desastrosos- se ha ido acumulando para llegar a la actual situación del Ministerio Público, la institución más poderosa del sistema de justicia se ha convertido en una criatura monstruosa, creado por la Reforma Procesal Penal. Recuerdo un gran juez de tribunal oral, amigo mío, que me comentaba que a partir de la reforma había dejado de tener trabajo, ahora los jueces eran una figura decorativa porque entre los fiscales y la policía les entregaban un paquete armado y bien amarrado, era prácticamente imposible absolver a alguien después que había llegado a un juicio oral y por eso la alta tasa de aparente efectividad que ostenta la fiscalía, porque escogen acusar solo los casos en que están seguros de ganar y todos los demás los desechan.

El poder de los fiscales, entregado por una reforma pésimamente diseñada, es incontrastable. Ellos son los que investigan y condenan a priori. Cuando tipos como Cristian Riego, y otros genios de su grupito, criticaban escandalizados que los antiguos jueces "eran juez y parte" en los procesos, no fueron capaces de darse cuenta que la reforma iba a empeorar todo, porque ahora el "juez y parte" es el fiscal, con poderes discrecionales para desechar una investigación, o -en caso de perseverar- asegurar a priori la condena del acusado. Pero el problema mayor es que la Fiscalía no está sujeta a ningún control disciplinario aparte de si misma.

En el sistema antiguo habían dos instancias de reclamo: la Corte de Apelaciones y la Corte Suprema. Los jueces están bajo estricta fiscalización de los ministros de su Corte de Apelaciones y estos bajo el ojo avizor del Supremo que les corresponda como visitador. Un fiscal en cambio, puede hacer lo que se le de la gana, puede arruinar la vida a personas inocentes por puro capricho, como ocurrió con los carabineros del OS7 acusados de tráfico de drogas en Arica, y no les pasa absolutamente nada. El único control disciplinario que tienen es el del Fiscal Nacional.

El Fiscal Nacional tiene hoy, de facto, los poderes de la Corte de Apelaciones y de la Corte Suprema, porque de su sola voluntad depende permitir o sancionar los comportamientos corruptos de los fiscales bajo su mando. Estos fiscales tienen, por su parte el poder de absolver o condenar discrecionalmente, por la vía de "no perseverar" en una investigación, o de convertirse de investigadores a acusadores si perseveran, es decir son juez y parte, sin que los verdaderos jueces puedan hacer mucho al respecto.

Pero el problema que vemos hoy, que tiene al fiscal nacional Jorge Abbot en peligro de destitución, es el último eslabón de una cadena que partió casi cuatro años atrás. Cuando llega Bachelet al poder, a alguno de los genios que la asesoraban se le ocurrió la operación perfecta para destruir a la UDI: acusar al grupo PENTA, que financiaba campañas de la UDI, de emitir boletas "ideológicamente falsas", es decir pagarle a los políticos por asesorías que no se realizaban para financiarlos y de paso, descontar un poco de impuestos.

El operador a cargo de esto fue el fiscal Carlos Gajardo, de reconocida simpatía por el Partido Comunista -fue profesor en la Universidad Arcis- que vio su oportunidad de catapultarse a la fama haciendo una persecución escandalosa, llena de abusos, contra los dueños de PENTA, que acaba de terminar en prácticamente nada. Pero a los pocos meses el asunto les rebota en la cara, resultó que la mayoría de los políticos de gobierno habían hecho lo mismo, y pudo comprobarse que la propia Bachelet financió su campaña de esa manera. Y ahí empezaron los problemas.

Justo en esa época correspondía nombrar al nuevo fiscal nacional y mientras en todo el sistema corría el pánico -especialmente en el entorno Bachelet- la presidente nombró a Jorge Abbot con el compromiso que iba a poner punto final a estos juicios. Ese compromiso se selló en una reunión secreta en casa del senador Guido Guirardi, donde Abbot hizo el besa-manos de rigor y selló su nombramiento.

Este nombramiento bastardo, con el solo propósito de salvar el pellejo de Bachelet, después que festinaron con el "Caso PENTA" durante meses, con la correspondiente operación de prensa y todo lo demás, hizo que Abbot llegara muy debilitado al puesto de fiscal nacional, usando la pintoresca frase de un ex ministro de Bachelet, los fiscales regionales ahora "tenían las bolas de Abbot sobre su escritorio".

La situación dejó a la  fiscalía sin ningún control, los fiscales comenzaron a desobedecer a Abbot y este, en un desesperado intento por afianzar su poder dentro de la institución, dejó pasar faltas graves y públicamente notorias, como la situación en la sección de delitos de alta complejidad en la Fiscalía Regional de la Araucanía, que ayudó a tapar -al menos temporalmente- de la manera más grosera.

Hoy Abbot no manda ni fiscaliza a nadie, tiene conflictos con muchos fiscales, sus intentos de armar una mafia interna llenando de privilegios a los fiscales regionales ha causado un gran malestar interno. Hoy cada fiscal se siente un pequeño dios, se cebaron con la falta de control y ya son muchos los casos de corrupción grosera y actuaciones poco éticas que han quedado impunes. Los fiscales hoy tienen su sindicato y "van por más" porque Abbot no tiene el carácter ni el poder para imponer orden y sancionar los comportamientos desviados.

La justicia en Chile está hoy en manos de un grupo de loquitos megalomanos, ambiciosos y descontrolados, a quienes -hasta el momento- todo les ha salido bien y se sienten invulnerables. No son todos pero si demasiados y se han hecho notar, cuando esto se termine seguramente van a pagar justos por pecadores, lamentablemente. Pero nadie es invulnerable y todo poder tiene un límite, sería bueno que recordaran lo que le paso a Ceausescu en Rumania: "la gloria del mundo es transitoria".

Los oportunistas del Frente Amplio ya olieron la sangre, y con el cuento que "Abbot protege a los corruptos" están presentando una acusación para destituirlo, basados en el Artículo 89 de la Constitución, que dice:

Artículo 89: El Fiscal Nacional..sólo podrá ser removido por la Corte Suprema, a requerimiento del Presidente de la República, de la Cámara de Diputados, o de diez de sus miembros, por incapacidad, mal comportamiento o negligencia manifiesta en el ejercicio de sus funciones. 

Al Frente Amplio le importa un comino la fiscalía, lo que buscan es recuperar el protagonismo político que han perdido. A mi me parece muy bien que se aplique, el gobierno debería aprovechar esta oportunidad que le ofrecen en bandeja de plata para sacar a Abbot y colocar a alguien que ofrezca garantías de seriedad y control efectivo de la institución, Abbot jamás debió llegar a la fiscalía y es el culpable del desprestigio en que actualmente se encuentra.

Un nuevo nombramiento debe ser acordado principalmente entre la Corte Suprema y el presidente, además debe tener 2/3 de votos en el Senado, si el gobierno fuese medianamente vivo aprovecharía esta oportunidad para conversar intensamente con los supremos y senadores sobre el problema actual y la necesidad imperiosa de resolverlo con un nuevo nombre, que imponga disciplina, restaure el prestigio de la Fiscalía y de más garantías que el fiscal de gelatina que hoy tenemos.

Abbot es un problema país que traspasa los partidos políticos, el daño que ha hecho es enorme y no creo que la Fiscalía aguante los años que le quedan como fiscal nacional, su situación será cada día peor y el Ministerio Público se seguirá deteriorando en medio de un "festín de los audaces" cada día peor. Hay que reconocer -y aprovechar- la audacia del Frente Amplio para ponerse contra Abbot, claro que ellos no tienen nada que perder, su financiamiento es mucho más truculento y está fuera del radar de Fiscalía, pero ese es otro tema. hoy está la oportunidad y hay que aprovecharla.

Un buen fiscal nacional, que ponga mano dura y discipline la casa, que le corte las alas a los oportunistas que usan la Fiscalía como trampolín a la fama, que despolitice y sincere las muchas irregularidades y corrupción que hoy permiten los fiscales regionales. Esa puede ser la solución a buena parte de los problemas con la justicia. No es bueno que cosas tan importantes dependan de las características de una persona, pero que diablos, así de mal hecha está la ley y hay que trabajar con eso mientras no se cambie.

8 comentarios:

  1. ...felicidades don Tomas en su voluntarioso trabajo.....un día de estos cosechara los frutos de su talento ...aquí abajo o arriba

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  2. Ojala que arriba Anónimo, porque acá abajo parece que no vale mucho que digamos jaja, Saludos!

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  3. Espero que sea una cosecha positiva y no de la Ani o los fiscalillos :-)
    Entreparentesis, a chilito le llora una higienizacion...

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  4. Sin duda Wilson,una limpieza a fondo nos vendría de perillas :D

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  5. Marcos Cisternas Sandy01 mayo, 2018 22:12

    Así como están las cosas, yo también creo que será arriba, porque Dios no está en el Congreso, pero sí Florcita Motuda.

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  6. Es la oportunidad de oro para una verdadera purga del poder judicial. una noche de cuchillos largos... lo comico es que el frente amelié (fraude amplio) las emprende contra el fiscal ya que ellos quieren poner a uno de sus filas.

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  7. Marcos, que así sea.

    José, sería prácticamente imposible que nombren a algún adepto del FA, la decisión final la toma el presidente, de una quina presentada por la Corte Suprema (que por más izquierdistas que sean, entienden perfectamente el problema que está pasando) y los 2/3 del senado, donde el FA prácticamente no tiene representación

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  8. comprendo que asi es, debido al peso específico del fraude amplio. pero aun asi son votos para la oposicion.

    Sobre lo de Abott, es el claro reflejo de la ineptocracia, un amigo más de bachelet. ¿en que estará don piñi que no lo saca de una?

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