Tomas Bradanovic

NULLA DIES SINE LINEA. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás.

Al otro lado del río, entre los árboles

martes, 15 de febrero de 2011


¿Como me pude equivocar? en la entrada anterior coloqué que estaba leyendo The Sun Also Rises (Fiesta) de Hemingway, claro que no, lo que estoy leyendo en realidad es otra novela que se llama Al otro lado del río, entre los árboles, ¡que título más malo! Bueno la novela tampoco es de las mejores que escribió.

No se si les he contado pero yo soy una especie de fanático de trivia de ese escritor, he leído casi todo lo que escribió y también muchísimo acerca de su vida personal. Esta novela que me faltaba leer la escribió después de un largo silencio, en 1950 y se trata de un coronel viejo, acabado a los 51 años (¡diablos, yo tengo 56!) que está a punto de morirse y se va a Venecia a cazar patos en el último carpe diem de su vida.

Hemingway escribió sus mejores libros entre las dos guerra mundiales: Fiesta era sobre la amistad, un tema que se trató después muchas veces por otros escritores, Muerte en la tarde sobre las corridas de toros, Adiós a las armas, de la primera guerra mundial, Las verdes colinas de Africa, Tener o no tener, La quinta columna y el que lo hizo más famoso: Por quien doblan las campanas.

Los últimos cuatro fueron novelas políticas más o menos antifacistas. Después de las campanas ya era un escritor rico y famoso, aunque no le encuentro maldita gracia a ese libro, es de lo más empalagoso y flojo que escribió en su vida.

Trabajó como corresponsal en la Segunda Guerra Mundial y curiosamente no escribió ni un libro sobre eso. Parece que se dedicó a hacer lo que tanto criticaba a los corresponsales: pasar borracho y mantenerse en lugar seguro, intercalado con unos cuantos alardes de valentía para hacerse reputación.

En 1950 escribió la novela que estoy leyendo y aunque la encontré bastante mal construida tiene un despliegue de todos los trucos que hacen entretenido leerlo, el tipo conocía su oficio a la perfección y uno nunca se aburrirá de leer algo suyo ni lo dejará en la mitad como pasa con otros escritores. Puede ser fanfarrón, mentiroso, truculento o lo que sea, pero nadie lo podría acusar de aburrido.

Para esos años Hemingway ya estaba alcohólico y acabado como escritor. En su carrera escribió tres libros autobiográficos: Adiós a las armas, París era una fiesta y Tener y no tener, en este último se retrata tal como era cuando vivía en Cuba: alcohólico perdido, paranoico con el FBI y siempre tratando de interpretar su personaje heroico que describió con detalle en casi todos sus libros. Adoraba a los hispanos y se decía cubano, fue buen amigo de Fidel Castro sin embargo también estaba consciente de que el no era hispano y que siempre hubo un abismo de distancia entre lo que era y lo que pretendía ser.

Acabado y todo se las arregló para ganar el premio Nobel. La revista Life le encargó que escribiera un relato corto y lo que salió fue el extraordinario El viejo y el mar, que debe ser el más auténtico -o el único auténtico- de sus libros, con eso se gano el Pulitzer y después el Nobel: dos al hilo.

Antes de suicidarse de un escopetazo, el 2 de julio de 1961, ocurrió la magia por última vez: escribió París era una fiesta, una novela también autobiográfica de sus años de juventud que es mi libro favorito de todos los que ha escrito y también uno de los mejores de todo lo que he leído.

Los libros de Hemingway me entretienen pero también me gusta el escritor como persona, tiene esa desesperación por la vida que a mi me parece absurda pero igual la admiro. Era un tremendo embustero que sutilmente fue creando un personaje heroico y modesto en torno a si mismo, que no tenía mucho que ver con la realidad, pero trató de parecer como le hubiese gustado ser ¿quien no? Si de eso se trata la personalidad ¿no?. Leo en Wikipedia:

Ernest Hemingway relató sus experiencias en la guerra a Arthur Mizener, profesor de literatura de la Universidad de Cornell, a quién confesó: "He hecho el cálculo con mucho cuidado y puedo decir con precisión que he matado a 122 prisioneros alemanes". "Uno de esos alemanes era un joven soldado que intentaba huir en bicicleta y que tenía más o menos la edad de mi hijo Patrick", contó. Patrick había nacido en 1928, de modo que la víctima debía tener 16 o 17 años. El escritor le cuenta a Mizener que le "disparó a la espalda con un M1". La bala, de calibre 30, le dio en el hígado.

Pero en otra misiva enviada a su editor, Charles Scribner, en agosto de 1949 - cuatro años después de finalizada la Segunda Guerra-, relató: "Una vez maté a un kraut de los SS particularmente descarado. Cuando le advertí que lo mataría si no abandonaba sus propósitos de fuga, el tipo me respondió: Tú no me matarás. Porque tienes miedo de hacerlo y porque perteneces a una raza de bastardos degenerados. Y además, sería una violación de la Convención de Ginebra. Te equivocas, hermano, le dije. Y disparé tres veces, apuntando a su estómago. Cuando cayó, le disparé a la cabeza. El cerebro le salió por la boca o por la nariz, creo".

Le encantaba contar cosas así, supongo que era una forma muy elaborada de presumir porque se cuidaba siempre de no parecer un valentón. En fin, toda esta larga explicación era para explicar que me había confundido con el nombre del libro, y la novela con el horrible título Al otro lado del río, entre los árboles todavía no la termino, pero me falta poquito.

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9 Comments:

Blogger Payayita said...

"El viejo y el mar" debe ser el único libro que recuerdo con especial odio. Fue un desagrado, o, mejor dicho, una verdadera tortura leerlo. Por supuesto, tuve que hacerlo en el colegio y viejo de mierda me tenía chata con su pescado podrido.

Eso. Necesitaba manifestarme.

-26° washito carnúo, qué tal?

16 de febrero de 2011, 06:25

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

¡Y después dicen que el colegio no hace milagros! odiar "El viejo y el mar" no es fácil, sobre todo porque es muy cortito, me imagino que por eso lo eligieron como texto de estudio jaja

brrrrrrrrrr!! me dió frio de puro leer lo de los -26, eso si que es hielo

16 de febrero de 2011, 06:58

 
Blogger Ulschmidt said...

De toda esa generación de escritores americanos que gusta mas John Steinbeck - que no se fue a Paris - y Faulkner. Esos hablaban de USA, que conocian, y Hemingway siempre estaba mas bien en escenarios exóticos (además creo que uno opta por los escritores de joven y luego defiende vicios - todo depende de qué libros había en la estanteria cuando empezamos a leer)

16 de febrero de 2011, 08:48

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Ah Ulschmidt de gustos y colores... yo leí "Santuario" hace muchos años y no me gustó, de allí no leí ni uno más, traté con "Absalón, Absalón" pero toda esa jerga y los monólogos internos me aburrieron mucho.

De Steinbeck odié el libro "Las uvas de la ira" que leí recién el año 2003, incluso algo escribí sobre eso en el blog de Blurty, lo encontre mentiroso, melodramático y me dió la impresión que el tipo jamás fue pobre y lo escribió desde el punto de vista de los ricos. Personalmente Steinbeck era de muy buena posición y durante la depresión vivió con su esposa "en una cabaña de su padre", lo que explica -para mi- el horror y la truculencia con que describió el hambre, apuesto que nunca en su vida le faltó que comer.

Sin embargo sus crónicas como corresponsal de guerra fueron bien buenas, yo las seguía en "Selecciones" y escribió un libro excelente que se llamaba "Mis viajes con Charlie" que fue lo que con los años me llevó a comprar la casa rodante, fue un libro que me impactó mucho.

16 de febrero de 2011, 11:27

 
Blogger Ulschmidt said...

"Mis viajes con Charlie" son de lo mejor! - y de sus obras clásicas, "East of Eden" muy superior a las ´Viñas de la Ira. Ya de viejo se propuso reescribir la saga arturiana - en esa tarea lo sorprendió la muerte - pero los textos que reescribió me parecieron muy buenas.

16 de febrero de 2011, 12:27

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Si, a mi me gustaban mucho las crónicas y los reportajes de la Segunda Guerra. "Al este del paraíso" no lo leí nunca pero vi la película, desgraciadamente todo lo que veo en el cine se me borra de la memoria y solo recuerdo una escena con James Dean caminado arriba de un tren en movimiento, de argumento no recuerdo absolutamente nada, trataré de buscar el libro.

16 de febrero de 2011, 12:33

 
Anonymous Anónimo said...

Marta Gelhorn, creo que fue la segunda esposa de Hemingway, también fue corresponsal de guerra, y dicen que, en esa función, lo hizo mejor que su esposo, que le habría tenido una cierta envidia por ello. Cubrió desde la guerra civil de España a la invasión de Panamá por Estados Unidos para derrocar a Noriega. Leí una recopliación de sus crónicas y son muy buenas. Se enfocan en las experiencias cotidianas de los soldados, más que en las batallas y declaraciones de mandos militares.

16 de febrero de 2011, 12:51

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Si, yo había leído algunos reportajes de ella y son muy buenos. Hemingway siempre fue bien mala leche para referirse a los otros escritores, al único que criticó con lealtad fue a Fitzgerald, pero hablaba mal de Steimbeck, Faulkner, Maddox Ford, Gertrude Stein y muchos otros.

También en "París era una fiesta" escribió un párrafo sutilmente despectivo sobre Isaak Dienesen (la condesa Von Blixen) creo que era bastante envidioso y pelador, como la mayoría de los artistas.

16 de febrero de 2011, 12:57

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Del que nunca escribió algo malo al parecer fue sobre Ezra Pound, pese a sus simpatías fascistas parece que Hemingway lo quería mucho.

16 de febrero de 2011, 12:58

 

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