Tomas Bradanovic

NULLA DIES SINE LINEA. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás.

No le creas más que a tu gusto

martes, 7 de febrero de 2012


Hoy murió a los ochenta y tantos años Sergio Larraín Echeñique, el fotógrafo clásico y tal vez uno de los más grandes que ha dado nuestro continente junto con el gigante cusqueño Martin Chambi. Entre los años 50 y 70 hizo una carrera espectacular en el mundo del arte que partió cuando muy joven, vendió dos de sus fotos al Museo de Arte Moderno de Nueva York.

Desde sus primeros trabajos se destacó como fotografo urbano: el libro de los niños que vivían bajo el Mapocho y sus fotos de Valparaíso son clásicas. En los sesentas trabajó para la agencia Magnum contratado por Cartier-Bresson, más de diez años por Europa lo hicieron el más famoso en la historia de la fotografía en Chile, favorito de las revistas gráficas en sus años de oro: O´Cruzeiro, Paris Match, Life, todas las grandes revistas peleaban sus fotografías.

Sus fotografías inspiraron a artistas como Neruda, Cortazar, Antonioni (la película Blow Up está basada en una de sus fotos en Paris). En 1968 conoció a Oscar Ichazo, el guru del movimiento Arica, dejó todo y desde ese momento desapareció de la vida pública. Nadie sabe que pasó desde entonces porque se retiró completamente de la vida pública.

Seguramente estuvo en el famoso retiro en el Valle de Lluta, donde Ichazo, Naranjo y los demás seguidores del movimiento cambiaron su vida para siempre. Tal vez se le fundieron las neuronas por exceso de LSD, quizá igual que Kafka, al darse cuenta que la perfección que buscaba era inalcanzable tiró todo y se fue a vivir a la punta del cerro.

Nunca más dio una entrevista, aunque durante los primeros años venían de todo el mundo a tratar de sacarle una, se fue a vivir a un lugar remoto donde comienza el Valle de Elqui, al interior de Ovalle, que se sepa, nunca en los siguientes 40 años volvió a hacer una sola fotografía. Igual que en torno a J.D. Salinguer, se empezaron a tejer un montón de leyendas alrededor de su persona, no se molestó en comentarlas.

Le dio por el ambientalismo, hacía manuales manuscritos con poemas y recomendaciones, que repartía gratis cuando bajaba a Ovalle o enviaba a sus amigos y familiares, muchos los deben haber recibido y tirado pensando que eran obra de un chiflado, el propio Larrain debe haber disfrutado mucho de esa idea.

Muchas cosas me atrayeron siempre de la historia de Sergio Larrain, el desprecio por la fama muestra su inmenso ego, el ego de los humildes es el más grande. Yo creo que el ego es fundamental para todo buen artista, el de Larrain era enorme. Pero sobre todo su preferencia por hacer lo que se le de la gana, por ponerse el mismo como medida para todas las cosas ignorando las opiniones de los demás, creo quee so es lo que lo hacía especialmente grande:

"Solo se consiguen buenas fotos cuando uno hace lo que de verdad le interesa, o sea, escoger uno mismo sus temas ... dibujar con lápiz y un bloc es la mejor manera de entrar en un tema ... trabajar sin tiempo, durante meses, años, hasta sentir que uno lo ha logrado ... es lo que da fotos que se sostienen ... en general los trabajos de encargo no dan fotos buenas realmente ... es como la poesía, uno debe hacer su gusto, nada más ...".

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6 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Ni en mi memoria ni en mis influencias directas reconozco a este fotógrafo, sin perjuicio de que ahora que lo señalas, recuerdo haber oído hablar de él, y recuerdo haberme impresionado por sus fotos de Valparaíso.

Su poder al fotografiar estaba en la capacidad de provocar videncias a partir de cosas absolutamente elementales y evidentes que están en cualquier lugar, pero que se transfiguran a partir de su oportuna selección y composición, lo anterior sumado al poder evocador del blanco y negro.

Supongo que Orson Welles influyó en la manera de componer. Si no me lo crees mira la foto que propongo como ejemplo 1

http://www.totalmediabridge.com/wp-content/uploads/2009/10/citizen_kane_3.jpg

O la que propongo como ejemplo 2

http://celluloidheroreviews.com/images/citizen-kane.jpg


Saludos y gracias por el posteo; me amplió mis conocimientos. A Chambi también lo conocí por tí, o lo terminé de valorar.

SmcArq

7 de febrero de 2012, 18:09

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Si Sergio, Larraín era un apasionado de la composición, ahora seguro van a aparecer muchas de sus fotos en los burdeles de Valparaíso, buena la comparación con los encuadres de Welles.

Otro Larrin Famoso fue Raimundo, Marques de Cuevas AKA "cuevitas", el coreógrafo que se casó con Margret Rockefeller, no se si habrá tenido parentezco con el fotografo, pero cuevitas era casi tan famoso por las partusas que orfanizaba como por sus ballet.

Sergio Larrain fue un gran artista en todo caso, sin contar que "vio la luz" acá en Arica.

7 de febrero de 2012, 19:28

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Corrección, Raimundo Larrain no fue el Marques de Cuevas, fue su amigo íntimo. La historia de cuevitas (Jorge Cuevas Bartholin) es espectacular, homosexual y empresario de ballet tuvo gran éxito como "entretenedor" del jet set, se casó con la nieta de John D Rockefeller y se compró el título de "marques".

Raimundo Larrain era su amigo íntimo y cuando murió cuevitas heredó también a la millonaria señora, con quien se casó ¿que tal historia?

7 de febrero de 2012, 19:42

 
Anonymous Anónimo said...

Citizen Kane fue estrenada en 1941; las fechas tienden a coincidir, sin perjuicio de que las cosas no son nunca tan lineales; puede ser que nunca haya visto esta película (ahora si nunca lo dijo, nunca lo dijo nun ca lo sabremos).

SmcArq

7 de febrero de 2012, 21:26

 
Anonymous Anónimo said...

El papá de este fotógrafo fue un importantísimo arquitecto.

Sergio Larraín García-Moreno.

SmcArq

7 de febrero de 2012, 21:30

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

¡Claro, el del museo precolombino!

7 de febrero de 2012, 21:31

 

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