Tomas Bradanovic

NULLA DIES SINE LINEA. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás.

Emoción y dinero

sábado, 1 de febrero de 2014



El asunto de los pobres que no lo pasan tan mal, a diferencia de otras tonteras que he escrito acá mismo, no eran especulaciones teóricas sino algo que conozco en la práctica. Una de las cosas buenas que uno adquiere después de haber andado sin plata es el hábito de evaluar los costos de oportunidad cada vez que desea comprar algo, lo único malo es que con eso se adquiere una impresionante reputación de tacaño, pero es lo que toda persona racional debería hacer y casi nadie hace. El pobre vive tratando de optimizar.

Todos los gastos, hasta los más pequeños, tienen un costo de oportunidad. Yo mismo no siempre he seguido ese principio y el caso más claro fue cuando me compré la casa rodante y la camioneta, que me llevó a decirle a la Pilar que pidiera un pequeño préstamo. Gracias a esa brillante idea, pasados los años estuvimos a punto de perder la casa. Una decisión que en teoría era de cero riesgo, puede tener consecuencias espantosas.

Claro que uno después racionaliza exagerando las ventajas y minimiza los costos. Yo podría decir que la casa rodante era el sueño de su vida de mi mamá, que la disfruté mucho en su nombre durante cinco años y valió la pena, claro que estaría obviando que la habría disfrutado mucho más sin correr el estúpido riesgo.

Los gastos impulsivos, incluso los más chicos, son como cualquier otro vicio. A uno le gusta algo y le viene un deseo irrefrenable de comprarlo pensando en lo bien que se va a sentir cuando tenga la maldita cosa en las manos. Mi última tentación fue un micrófono tipo shotgun que vi en una tienda acá y estuve a punto de comprarlo, si no era tanta plata. Pero venció la tacañería y me aguanté, averigüé que en China lo venden a un tercio del precio aunque se demora casi dos meses en llegar. No compré nada y me sentí tan bien como si hubiese dejado de fumar. Aguantar una compra impulsiva no es fácil.

En lugar de enseñar tantas cosas tontas e inútiles, en la escuela deberíamos aprender a gastar el dinero, algo que parece fácil pero es sumamente complicado. Todo gasto que hagamos es un problema de costo de oportunidad ¿que otra cosa perdemos cuando compramos algo? La trampa mental, como enseña Dan Ariely en su curso de Behavior Economics es que el costo de oportunidad lo calculamos en términos relativos.

Por ejemplo podemos caminar varias cuadras para ahorrar unos pocos pesos al comprar tomates, pero hacemos compras impulsivas sin considerar ahorros mucho mayores (como el caso del micrófono, donde estaría "casi" dispuesto a pagar el triple con tal de tenerlo ahora mismo). El costo de oportunidad lo calculamos en relación al gasto, cuando deberíamos calcularlo en términos absolutos.

Otra cosa que menciona Ariely respecto del dinero es el "dolor de pagar", es mucho más doloroso pagar justo cuando se hace el gasto que pagar en el futuro usando tarjeta de crédito u otro método similar. Por eso yo estoy seguro que cuando se generalicen las tarjetas de débito en dólares podré vender mis cursos -ahora gratis- como pan caliente. El problema de vender ahora es que muy pocos tienen el medio de pago.

La psicología del dinero, o mejor dicho del gasto, está íntimamente ligada al placer y al dolor, mucho más que a nuestras necesidades, en el sentido estricto tenemos muy pocas necesidades y las podemos satisfacer con muy poco dinero, como lo hace el loco Vadulli y otros sabios que vagabundean por la calle. La mayoría de lo que consideramos necesidades básicas, están en nuestra imaginación y sirven para darnos placer. Ojala me hubiesen enseñado algo de eso en la escuela.

Incluso el que no sabe nada de vinos, disfrutará más de una copa de Don Melchor del 2007 (unos US$ 100 la botella) que de un Clos de Pirque de US$ 3, especialmente si sabe cuanto cuestan. El placer existe casi por completo en la imaginación, en la expectativa de tener algo. Y decae exponencialmente una vez que tenemos la maldita cosa en nuestras manos, esto vale igual para un auto, un micrófono o una mujer linda ¿a quien no le ha pasado? A mi muchas veces y después viene el arrepentimiento, igual que la resaca.

En fin, se terminó enero, mi mes favorito del año, con mi estación favorita -el verano- en mi ciudad favorita: Arica. Empieza todos los años con alguna resaca de año nuevo, viene mi cumpleaños donde me asombro de haber llegado vivo a una edad tan avanzada, voy un par de veces a la playa y todo es alegría. Pero todo lo bueno se acaba, aunque en este caso se acaba lentamente: en febrero empieza la decadencia del verano y en marzo se termina la fiesta. Hay que esperar hasta diciembre a que llegue el sol de nuevo. También hoy es el año nuevo chino y según su maldito calendario -equivocado sin duda- yo tengo 61 años. Siempre lo he dicho, no hay un solo chino serio.

15 Comments:

Blogger Maximo said...

La reputación de tacaño es una virtud inapreciable, aunque en realidad la palabra exacta es austero.
Yo soy austero, y cada vez que me dicen “cagado” comprendo que voy por buen camino; el problema es del que lo dice, ya que no entiende de qué se trata todo esto.

31 de enero de 2014, 22:31

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

jaja, digamos que somos "conservadores en el uso de nuestros recursos económicos", ya que estamos en el país de los eufemismos.

31 de enero de 2014, 22:36

 
Blogger Rodrigo L. said...

Buenisimo el video, refleja tal cual es la realidad, apasionante tema, el de deseo irrefrenable de tener algo en el momento es mucho mas poderoso que la razon o al menos la razon siempre esta un tanto dormida, cuando razonamos ya es tarde, esta consumado el hecho. Cresta, no haber sabido esto antes y me hubiese ahorrado malos ratos y muchos. Aun si creo que queda algo dentro de mi que incluso cuando adquiero algo que me costo tiempo comprarlo me dice "era necesario?" y ya no lo disfruto tanto....es como euforia y despues viene el bajon. Siempre digo que le voy a enseñar mucho de esto a mis crios para que no cometan las torpezas mias.

1 de febrero de 2014, 00:05

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

La emoción y el placer de comprar es genético, estamos condicionados para sentir placer en el momento justo en que decidimos una compra, por eso la gente le tiene tanto apego a las lucas y están dispuestos a muchos sacrificios con tal de conseguirlas.

1 de febrero de 2014, 00:19

 
Blogger hugo solo said...

Es segun como se mire para mi era todo un placer ir a comprar mi camara profesional canon eos1 con el dinero en efectivo podia utilizar la tarjeta para no llevar encima el dinero 250 mil pesetas del año 93 era un paston y a pagar 5000 pesetas al mes a la caixa asi que hay para todos los gustos llegue a tener un buen equipo y cuando aparecio la fotografia digital esa camara de 250mil pesetas el cuerpo comenzo a competir con una digital de 16000 pesetas y un dia lo vendi todo como siempre mal vendido y me compre un ordenador y hoy utilizo para fotografiar un ipod sobretodo y este cuesta 319€ es todo un alivio saber que puedes fotografiar con un aparato que cuesta muy poco si ese viernes nos comparamos para cenar un cava de los buenos un llopart brut nature de 13€ lo compensamos con un cena frugal una tortilla de patatas chips una ensalada etce etc pero ser medido es un ejercicio de toda la vida a veces una cuestion tambien de cultura cuando tuve mi primer trabajo fijo fue en el 88 lo primero que hice con el primer sueldo fue comprar un amplificador un sintonizador y un par de altavoces y duro muchisimos años todavia conservo el sintonizador y tambien cuando compraba la camara me venia un cargo de conciencia tres hijos y trabajos de sueldos bajos pero lo basico no falto nunca y menos los pequeños pklaceres de cada componente de la familia.

1 de febrero de 2014, 06:37

 
Blogger Jose Cornejo said...

una cosa es ser austero, con justa razón. otra cosa es ser exageradamente tacaño. hay una serie en TLC, en la que le hace una radiografía a los "tacaños", que teniendo los medios para darse un gusto de cuando en vez, optan por usar los medios más baratos posibles. por ejemplo, una mujer (gringa claro) que teniendo buenos ingresos (hablo de numeros de 4 cifras mensuales en dólares) un trabajo como profesional contable, va a los automac a recoger las sobras que botan los demás...

El hecho de haber nacido pobre, te permite valorar el esfuerzo invertido en la adquisición de bienes y servicios por sobre el valor de dicho bien. lo que cuesta ganarse las lucas para comprarse algo que siempre quiso, ya sea por tarjeta de crédito, préstamo o simplemente la práctica menos frecuente del ahorro.

estoy totalmente de acuerdo, en enseñar a como gastar dinero eficientemente, pero esto no debe hacerse en los colegios, debe empezar por los padres. pero esto es Chile y se ha agarrado una costumbre cortoplacista de tenerlo todo sin importar como y aumentando la infelicidad (sobretodo cuando hay que pagar, los que la pagamos. los que no, son harto carerrajas).

no he visto el vídeo, pero me da una idea de como debiera ser el asunto.

1 de febrero de 2014, 14:41

 
Blogger hugo solo said...

Le preguntaba un dia a mi hijo como era el colegio o escuelas en oklahoma city me decia que dedicaban bastante tiempo a clases que tienen que ver con el hogar clases de cocina de economia casera a ser solidarios etc etc aparte de las clases normales y esto consigue al que no lo vive en casa una nueva perspectiva y como muchos padres no tienen tiempo pues que la escuela enseñe como hacer buen uso del dinero generar con el tiempo gentes responsables Es sin duda una buena apuesta para el futuro.

1 de febrero de 2014, 15:02

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Detrás de ideas como la "tacañería" o los "pequeños placeres" se esconden realidades económicas importantes que mueven nuestro comportamiento, pero sería muy largo ponerlas aquí, creo que dan para otra entrada.

Lo de enseñar osas básicas acerca del dinero y otros asuntos cotidianos como dice Hugo atenuaría un poco el tremendo desperdicio del tiempo que pasan los niños en la escuela, la mayor parte es tiempo que pasan allá es miserablemente perdido.

1 de febrero de 2014, 15:13

 
Blogger Jose Cornejo said...

"los padres no tienen tiempo"
ha sido per sécula seculorum, la excusa más usada para justificar y por qué no decirlo, enajenar o alienar la responsabilidad que tienen como los primeros formadores de sus hijos dandoles la posibilidad de endosar esa labor inalienable a los profesores.

Son precisamente los padres quienes deben sentar las bases en este y otros temas de importancia formativa para con sus hijos.

1 de febrero de 2014, 15:24

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

La falta de tiempo es una excusa extraña, normalmente es una racionalización de una preferencia: el hecho que los padres escogen dedicar su tiempo disponible a ganar más dinero.

Esto es una elección, tal como muchas otras que a casi nadie le gusta reconocer.

1 de febrero de 2014, 15:27

 
Blogger Jose Cornejo said...

ahi nos estamos entendiendo Tomas. el asunto no pasa por "no tener", sino el decidir "que hacer con lo que tenemos"

1 de febrero de 2014, 15:36

 
Blogger Ulschmidt said...

Soy un no-consumidor genético, sin que me cueste nada la actitud.
Si me dicen que tengo que comprar una camisa nueva porque las otras no dan más, concurro a una ciudad, zona central, y voy por una camisa que reúna los requisitos, lo más barata dentro de eso, y vuelvo a casa. No miro casi nada más.
Mi mujer - que fue la que dijo que tenía que cambiar la camisa, seguro - en el trayecto ve decenas de tentaciones, artículos que no pensaba adquirir pero que al verlos, y su precio, le parece imposible no comprar.

1 de febrero de 2014, 16:49

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

jaja, el ingeniero vive maximizando y optimizando, es una deformación profesional. Don Ian Thomson el otro día me comentaba que la corbata que llevaba puesta tenía más de 40 años ¡y se notaba! era de esas corbatas delgadas con nudo diminuto de los años 60. La optimización, mi camisa verde tiene 18 años y todavía la uso http://bradanovic.blogspot.com/2010/08/15-anos-con-la-misma-camisa.html

1 de febrero de 2014, 16:54

 
Anonymous Seba. said...

No necesariamente es maximizar , puede ser miopia a ver el valor del buen vestir: oportunidades laborales, favores simples, condescendia en situaciones cotidianas , MUJERES !!! , etc.

Mas en Chile, que somos el pais campeon de " como te ves , te tratan "

1 de febrero de 2014, 23:46

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Es que no has captado que las valoraciones son todas subjetivas, no existen estrategias ganadoras en los patrones de gastos.

Y sobre las mujeres no te olvides de ese sabio principio eterno que dice "billetera mata a galán" ;D

1 de febrero de 2014, 23:50

 

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