Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

Competencia e ignorancia supina

martes, 30 de septiembre de 2014


Ah, la ignorancia supina
"La libre competencia solo existe cuando hay competencia perfecta, en los mercados imperfectos la competencia debe ser regulada por el estado". Lo leí en un twitter y no voy a nombrar al autor de tal frase, para poder comentarla sin ofender a nadie.

Bueno, estoy citando de memoria, pero muestra como se puede decir un error de concepto para que parezca algo serio y razonable a los que no entienden lo que significan esas cosas, veamos:

Un breve desasnamiento 
"Competencia perfecta" es un concepto ideal del modelo matemático de la microeconomía formalizado por Walras, es una situación que no puede existir en ningún mercado real y se basa en un método usado en las ciencias físicas de modelar en base a abstracciones que -se supone- captan "la escencia" de algún fenómeno, para luego aplicarlas al "mundo real imperfecto".

Esto que ha funcionado tan bien con la física y química ha sido un desastre con la economía que es infinitamente más compleja. Eso explica por que la economía ha sido tan pobre como herramienta predictiva y por que los modelos de mercados en equilibro y competencia perfecta para lo único que han servido es para que los profesores rajen a los alumnos que no se manejan bien con las ecuaciones. La utilidad práctica o correspondencia con la realidad de ese modelo es cero.

Pero no solo es inútil, también ha sido enormemente perjudicial para todos porque permite que gente ignorante haga juegos de palabras como la cita con que empecé esta entrada. Otro gran perjuicio que ha causado este modelo es que ha permitido encubrir toda clase de negociados deformando el significado del concepto de "competencia".

Y no solo los ignorantes, sino todo el mainstream de economistas han creado una interpretación perversa de lo que significa competir donde -como no- aparece un árbitro impoluto, honesto e imparcial llamado "gobierno" que se encarga de que las cosas se hagan dentro del fair play, regulando como un rey Salomon entre los buenos y malos comportamientos competitivos.

El gobierno es un repartidor de monopolios
A propósito de lo mismo, acabo de terminar de leer El Mito del Monopolio Natural, de Thomas di Lorenzo, se trata de un buen artículo que pone en duda la existencia de los monopolios naturales, afirmando que cualquier producto o servicio que no tenga barreras de entrada ni regulaciones tendrá un resultado mejor para los consumidores que si se declara como servicio público monopólico. Esudia los casos de las regulaciones en teléfonos, servicios de luz, sanitarios, etc. donde muestra que los monopolios no tienen nada de naturales sino que se han formado por la necesidad de los políticos de obtener coimas de los industriales, coimas que son pagadas por los consumidores. Recomiendo que lo lean.

Gracias al concepto de monopolio natural y servicio público, se ha creado un sistema donde el gobierno se convierte en el repartidor de monopolios cubierto por la bandera de "defensor de la libre competencia". Dudo que exista un engaño tan burdo y universalmente aceptado como ese.

¿Que es la competencia comercial?
La competencia comercial nunca ha sido un fair play, por la sencilla razón que no podemos introducir criterios de "justicia" en asuntos económicos, lo que es justo para unos es siempre injusto para otros, por eso la economía y el comercio resuelven esos conflictos de interéses encontrados de la manera más perfecta que pueda existir: mediante el acuerdo -uno a uno- en cada transacción de mercado. Si un mecanismo de mercado operase en política no estaríamos repletos de ladrones y aprovechadores como vemos hoy.

La competencia comercial entonces se parece mucho más a un todo vale, donde se recurre con abundancia al engaño, encubrimientos, creación de falsas expectativas, etc. porque cada transacción implica un juego psicológico donde cada parte trata de llegar al acuerdo más ventajoso para si mismo. ¿Que otra cosa sino es el valor creado por la publicidad? ¿existirá un concepto más absurdo que el de "publicidad engañosa? ¡la publicidad es por definición un engaño, una creación artificial de expectativas! solo un tonto podría creer que una pasta de dientes es muy superior que todas las demás, sin embargo ese mismo tonto a menudo se indigna ante otros engaños publicitarios similarmente burdos. Como dice el lema del vendedor "cada día se levanta un gil, hoy solo tengo que encontrar al mío".

¿Y los monopolios?
Mientras la microeconomía de Walras nos habla de una competencia perfecta, sujeta a rígidas reglas, en el mundo real esas reglas y condiciones no existen porque la competencia es sucia por definición, se trata de un juego psicológico de engaños y eso es lo que permite que la economía funcione, porque si llegara a existir -o aproximarse- la competencia perfecta, nadie se interesaría por trabajar solo para cubrir sus costos.

Es estúpido pensar que esas son "imperfecciones" del mercado, las desviaciones de la competencia perfecta son el único incentivo que existe para que la economía se mueva y el estado regulador no es otra cosa que una sinverguenzura monumental para engañar a los ignorantes, que terminan pagando mucho más en beneficio de coimeados (gobierno) y coimeros (empresarios con monopolio estatal).

Toda empresa debe tratar de ser un monopolio, eso se estudia desde el primer día en administración mientras en microeconomía se enseña (erroneamente) que los monopolios son menos eficientes. Lo que pasa es que los monopolios no son un proceso lineal, creciente e irreversible como pensaba Marx y los clásicos, sino un proceso dinámico de permanente creación y destrucción de valor. Por eso la predicción marxista sobre el capitalismo resultó un fiasco y todas las políticas anti monopolio son un tremendo engaño del gobierno para encubrir su provecho sistema de reparto de coimas.

7 Comments:

Blogger Ulschmidt said...

Claro. Una cosa es que Adam Smith haya explicado que la carrera por venderle al cliente entre varios proveedores lo beneficia y otra que a los proveedores eso les guste.
Y es muy notorio que el inversor busca los beneficios exagerados.
Por ejemplo, la enorme inversión minera de los últimos años fue para beneficiarse del auge de los precios de los metales.
Eso despierta la avidez de los estatistas, que se ponen a hablar de injusticia y capitalistas malos. Y se preparan a ponerles mas impuestos y hasta nacionalizar el recurso.
Hasta que los agarra una baja, y los capitalistas que sobre-invirtieron huyen.
Entonces descubririan - si fueran honestos - que una empresa estatal hubiese demorado mucho más en abrir nuevos yacimientos, y que se habría endeudado en el proceso, etc perdiéndose la mayor parte del boom.

30 de septiembre de 2014, 06:34

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Justamente Ulschmidt eso muestra el rol perverso del estado en la economíua. Resulta que los gobiernos, al manejar el monopolio de las armas, pueden expropiar en cualquier momento que se les ocurra si tienen el apoyo político suficiente y las personas ignorantes creen que esas expropiaciones -que son simples robos- los van a beneficiar en algo. Nada de eso ocurre, por el contrario, las empresas expropiadas se convierten en una carga para los contribuyentes cuando llega el momento inevitable en que empiezan a producir pérdidas.

Es lo que nos está pasando con la gran minería estatal del cobre hoy mismo: Codelco va en vías de convertirse en un enorme lastre para el país financiado por todos nosostros, los giles.

30 de septiembre de 2014, 09:55

 
Blogger Ulschmidt said...

Acá tuvimos una "administración de la bonanza" por parte del kirchnerismo, quitandole hasta el 35% del precio de la soja al productor. Con lo que se come acá hicieron aún peor: cerraron o graduaron las exportaciones de carne o trigo o lácteos - eso para abaratar la "mesa de los argentinos". Total las divisas necesarias las iba a aportar la soja.
Ahora, en pleno retroceso de los precios, los dólares igual no alcanzan, los alimentos internos igual están caros y el negocio exportador se minimizó. Nueva Zelanda aumentó un 30 % su producción de leche desde el 2006, vendiéndole a los chinos, y nosotros apenas el 6 % en los mismos años. Ahora que los mercados se estrechan, los nichos serán para quienes ya ganaron la carrera.
Y como eso muchos ejemplos. Cuando todo anda bien aparecen a "administrar el éxito" para que haya "distribución del ingreso", luego lo arruinan y al final se van corriendo.

30 de septiembre de 2014, 11:54

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Esa es la misedria de la política Ulschmidt. Llega al poder un pobre diablo encumbrado por la popularidad, sabe que en su puesto es precario porque depende de lo que dure su popularidad, pero tiene durante algunos años al aparato represivo del estado a su disposición ¿que hace? lo lógico, robar y coimear lo que más alcance.

Es un problema que existe desde los griegos, seguramente de antes.

30 de septiembre de 2014, 14:32

 
Blogger vasco said...

Estimado Tomas probablemente tu seas un profesional y yo tan solo un aficionado, como guía de pesca con mosca muchas veces debo suplir a mis clientes con los mágicos artilugios hechos de plumas e hilos llamados moscas con los que tratan de engañar a los peces con éxito algunas veces otras no tanto. El mercado de moscas esta compuesto de centenares de oferentes en todo el mundo, todos ofrecen casi mismo producto y con variaciones de precios que no superan el 2%, las compre en Vietnam, India, EEUU o
Dinamarca. No existe la competencia perfecta pero este mercado altamente competitivo la roza. Por otro lado no estoy de acuerdo que un único productor inescrupuloso, avaro y poco caballero me suba el precio en un x% al año a su entero arbitrio. Cuando un actor en la economía sobrepasa todos los limites, muchas veces es el mismo Estado que lo hace, alguien tiene que ponerle un paralé así como en el fútbol, si la patada es muy fuerte le ponen tarjeta amarilla. Yo no digo que deba ser el estado el que lo haga, pues como mencione antes probablemente es el agente que mas abusos comete y tampoco conozco un ente perfecto que pueda parar el carro a las malas practicas. Entonces podre estar equivocado o no, o tal vez tu opinión solo difiera de la mía, pero mantengamos la caballerosidad en el trato aunque nuestra relación no sea mas que una relación "electrónica". Como siempre interesante articulo. Atentos saludos. Vasco

30 de septiembre de 2014, 17:04

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Hola Vasco, en verdad quería evitar a todo costo hacerlo personal, yo puedo denostar a las ideas -lo hago muy seguido- pero en ningún caso a las personas porque me parece inconducente. Yo mismo tengo ideas bastante absurdas así es que no podría tirar la primera piedra.

El asunto de fondo es que a nadie le gustan los abusadores, los avaros, inescrupulosos o poco caballeros, pero de esos debemos defendernos nosotros mismos, especialmente teniendo en cuenta que en caso de necesidad cada uno de nosotros se comporta exactamente de la misma manera. Los escrupulos son lo primero que se pierde cuando la necesidad aprieta así es que tratar de introducir juicios morales en las negociaciones comerciales es bastante inútil.

Pero no solo eso, también es perjudicial porque nos hace volver la vista al matón más inescrupuloso de todos para que nos proteja, sin darnos cuenta que le estamos entregando en bandeja la herramienta para que abuse de nosotros en el más largo plazo.

Siempre encontraremos injusto aquello que nos perjudica y eso está muy bien, siempre y cuando nos defendamos nosotros mismos -y que mejor manera que no comprar por ejemplo- pero resulta que cuando aparece el benevolente y salomónico gobierno a protegernos, terminamos obligados a comprar a quien ellos sabiamente designan con su privilegio y a los precios bondadosamente asignados, que no pueden ser menores al mediano plazo que si se dejaran a la libre negociación de las partes. Creo que ese árbitro es la peor solución de todas las posibles, mejor defendernos solitos nomás.

30 de septiembre de 2014, 17:20

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

P.D. Además creo que tienes razón, cambié la redacción en dos frases que eran especialmente desatinadas ;)

30 de septiembre de 2014, 17:24

 

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