Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

El igualitarismo liberal

viernes, 4 de diciembre de 2015


El hombre de paja
Creo que es un error pensar que la izquierda chilena revive las ideas marxistas. Un error tan extendido que ha perjudicado mucho a los políticos de derecha, que pelean contra un fantasma inexistente. En Chile siempre ha existido una masa importante de conservadores ignorantes y pechoños, a los que Portales llamó los cojudos y las putas "las familias de rango de la capital, todas jodidas, beatas y malas, obran con un peso enorme para la buena marcha de la administración"

Eso no es tan malo como suena, Chile ha tenido siempre muchos conservadores, no solo en las familias de rango sino en toda la sociedad. El problema es que los políticos de derecha son conservadores en gran número y tienen una visión muy pobre, sus ideas se limitan a creerse guardianes de la moral y las buenas costumbres. Este pensamiento conservador es el que se escandaliza y ve una nueva llegada de la Unidad Popular, en la actual izquierda. Ese es su hombre de paja.

La izquierda chilena abandonó las ideas marxistas, hace décadas. Todavía queda un grupito de aprovechadores que usan la retórica del leninismo, pero eso es solo para encandilar y movilizar a los más inocentes e ignorantes. Los únicos marxistas que quedan en Chile estudian en el liceo y son los futuros fracasados, social y económicamente. Ellos son el futuro Quintil I, porque no tienen el marco conceptual necesario para ganarse la vida o encajar en la sociedad. La irrelevancia de estas ideas en Chile se puede ver en la forma en que el Quintil I se está encogiendo, creo que va en el 14% y bajando, pese a todo.

Hay una enorme diferencia en este sentido entre Chile y los demás países de América del Sur: acá las ideas verdaderamente marxistas de plusvalía, teoría de la explotación, poder popular, dictadura del proletariado, etc. prácticamente no existen, mientras en los demás países hay grupos, generalmente pequeños pero gravitantes, que creen en eso. En Chile ni siquiera las cúpulas del MIR tienen un pensamiento marxista ortodoxo, mucho menos el Partido Comunista.

La izquierda actual es liberal, aunque parezca increíble a los que no conocen sus ideas, se trata de un izquierdismo liberal e igualitarista. Su máximo referente es John Rawls y su biblia es el libro Teoría la Justicia. Este libro tiene una gracia muy parecida a El Capital, porque es apenas inteligible, tuve que leer varias veces muchos de sus argumentos para encontrarles algún sentido y me parece que buena parte de los Rawlsianos no lo ha leído o si lo leyeron no entendieron nada, tal como pasa con la mayoría de los seguidores de Marx, Adam Smith y otros próceres expertos en citar párrafos y repetir lugares comunes. 

Una interesante discusión de borrachos
El argumento liberal igualitarista, lo podría ilustrar con una discusión de borrachos que tuve hace años con un socialista, muy bueno para leer todas esas cosas. Llegamos a un punto muerto con los argumentos de autoridad y entonces yo le dije: "mira, olvidémonos de los libros, yo te voy a explicar en mis palabras y con mi opinión como veo la cosa, a ver si me contestas igual, sin citar ni un maldito libro" y pasé a explicarle por qué -a mi modo de ver- era conveniente premiar a los que les iba bien y castigar a los que le iba mal. Mi idea era más o menos darwiniana y decía que si nos dedicamos a ayudar a los que les va mal quitando recursos de los que les va bien tendríamos (tenemos en verdad) una evolución inversa y a la larga a todos nos va a ir mal.

Entonces mi amigo me contestó indignado "muy bien, que bonito ¿y que harías entonces con los menos capaces o con los que han tenido mala suerte? ¿Los mandarías a la cámara de gas a lo Hitler? Esa es una idea fascista amigo, no solo los mejores sino que todos tenemos derecho a un puesto en la sociedad". Tenía un punto interesante y eso es más o menos lo que han desarrollado John Rawls, Amartia Sen, Ronald Dworking, Roemer y otros por el estilo.

El quid del asunto
Creo que, despojando de todos los adornos, ese es el argumento central de el liberalismo igualitarista: que limitar y hasta despojar a los mejores en beneficio de los menos capaces es un precio justo y necesario, que deben pagar por el hecho de vivir en sociedad. Cuando los argumentos de justicia -que al fin y al cabo no son más que juicios de valor subjetivos- no son suficientes para convencer, arman una segunda línea de defensa que es el argumento de la paz social: como los menos capaces son superiores en número, la única forma de no ser despojados de todo por la fuerza es pagarles una especie de tributo, o sea un chantaje para mantenerlos tranquilos.

En el lenguaje coloquial y chabacano (como cuando la presidente dice "saben que más" para parecer popular), se usan metáforas como "emparejar la cancha" o "igualar oportunidades" -idea que hizo famoso a Amartia Sen. Todas estas ideas que se venden como "justicia social" son justificaciones más o menos adornadas del argumento de mi amigo que decía que a los incapaces no podemos mandarlos a la cámara de gas. En el fondo es un argumento que ataca la meritocracia,que es la idea que dice que los que obtienen mejores resultados deben tener las mejores recompensas.

Claro que la meritocracia no es perfecta y al final es todo cuestión de suerte ¿que culpa tiene el que nació de una familia con menos recursos? y ya que estamos en eso ¿que culpa tiene el que es flojo, tonto o buscador de vida fácil a corto plazo? Si vamos al fondo de las cosas el mérito químicamente puro no existe, todo es en gran medida suerte. Pero -pienso yo- es una pésima idea beneficiar a los que les va mal despojando a los que les va bien, no solo porque se trata de un robo legalizado (que sería el argumento de justicia), sino por el incentivo perverso, la señal equivocada que eso transmite y que al final perjudica a todos.

A los que les va mal no hay que mandarlos a la cámara de gas, sino que dejarlos que se arreglen como mejor puedan "un hambriento discurre más que cien letrados" decía mi papá y eso es muy cierto, dejar que cada cual modele su destino con lo que tiene a mano es una señal clara y potente que resulta en que los hambrientos tienen el incentivo para esforzarse más -como corresponde- para salir de su pobreza.

El argumento de la paz social es falso, en realidad ocurre todo lo contrario porque no existe nada más corrosivo contra la paz social que cuando la gente se acostumbra a echar la culpa a los demás de su propia desgracia, esa es la peor señal que existe y los gobiernos igualitaristas en la historia siempre han sido los de mayores conflitos sociales. Por algo todos los que han tratado de implementar el igualitarismo caen en estados policiales.

Chile siempre ha sido fuertemente meritocrático, estas teorías de justicia social de la London School of Economics y los fabianos ingleses nos son extrañas. Hoy tergiversan groseramente la historia, inventando una supuesta "república igualitarista" que alguna vez existió, donde el estado se hacía cargo de ofrecer iguales oportunidades para todos. Esa es una mentira gigantesca, durante los siglos 19 y 20 Chile fue un país extremadamente clasista y meritocrático, donde tener un título universitario era casi tan raro como tener hemofilia. Hoy falsean la historia explotando la nostalgia por algo que jamás existió.

La verdadera pelea hoy se da hoy entre meritocracia y amiguismo. La izquierda hoy es amiguista y pretende reemplazar la meritocracia por una aristocracia basada en la cercanía con el poder y la afinidad política. Por eso las ideas bizarras como ingresar a los mejores colegios por medio de una tómbola en lugar de con mejores notas, por eso los discursos de "inclusión social" otro eufemismo para el amiguismo político. Así todos podrán ser profesionales universitarios, hasta los más incapaces y el filtro que decidirá será cuan cerca se está de las ideas políticas que gobiernan.

Lo peor de todo es que en la propia derecha muchos político han comprado estas ideas. Sebastián Piñera, Ossandón, Allamand, son igualitaristas liberales y su compromiso con la meritocracia es cosmético. En el fondo su ideología no se distingue mucho de la de Atria o Mayol, loque los diferencia es solo el grupo de amigos al que pertenecen. Esto pasa porque son ignorantes, tontos y desconectados con la historia y realidad del país. Por eso no tienen prestigio ni nadie los quiere.

14 Comments:

Anonymous Renzo G. said...

Tomás, hilando más filo creo que te equivocas ligeramente. El igualitatismo de la izquierda actual, sin ser Marxista, es bastante màs agresivo que el Rawlsianismo. El Rawlsianismo se trata de "mejorar lo más posible la situaciòn de los más desventajados", pero a la izquierda no le basta con eso sino que quiere nivelarlos hacia abajo a todos, que los más aventajados queden al mismo nivel bajo de los desaventajados. Por eso su leit motiv de ahora son los famosos "derechos sociales" que consisten en sacar del mercado la educaciòn, la salud, la previsión etc y dejarla a cargo del Estado para que supuestamente reparta a todos por igual. Sabemos que en la práctica nunca es asi pero esa es la idea que hay detrás.

Un Rawlsiano ve al mercado o al Estado como medios y no como fines, mientras que un socialista democrático (la izquierda actual) ve al Estado como un fin y por eso quiere sacar del mercado la educación, la salud etc para dejarla en manos del Estado. Ese es el cuento de todos estos palurdos de Atria, Sanhueza, Joignant etc por eso insisten con reemplazar las AFP por el reparto o que la Universidad tiene que ser gratis para todos. En cambio un Rawlsiano no ve necesariamente como un problema que haya mercado en la educaciòn o la salud mientras "funcione bien". Un ejemplo de Rawlsiano es Andrès Velasco, que en la izquierda no lo quieren para nada y no lo reconocen como uno de los suyos.

Es cierto que la izquierda abandonó el Marxismo y ya no van a salir con la magna estupidez de abolir la propiedad privada, pero eso tampoco significa que se volvieron liberales y aceptan el mercado en todo, incluyendo la educaciòn o la salud. Ahora se conforman con abolir el mercado parcialmente en cosas como esas financiando todo con impuestos progresivos. Y ademàs la Teorìa de la justicia de Rawls asegura las libertades bàsicas como el desplazamiento y la expresión, y la izquierda lo que menos respeta son las libertades bàsicas. Basta ver el gallito que trataron de hacer con los camioneros y el intento de censura velada sobre los medios que quieren meter entre gallos y medianoche con el proyecto ese de reciclaje, que si los medios escritos no cumplen con la cuota de reciclaje el Ministerio de medio ambiente los puede cerrar. La izquierda chilla por las libertades cuando es oposiciòn y las reprime cuando es gobierno. USan las libertades básicas con fines tàcticos. Un Rawlsiano honesto no caerìa en eso.

Asi que ojo, la izquierda abandonó el Marxismo pero eso no significa que se volvieron liberales al estilo Rawlsiano. Son igualitarios pero màs agresivos que eso.

4 de diciembre de 2015, 18:33

 
Blogger Ulschmidt said...

La contracara de los liberales que en realidad son socialistas - o casi, o parecido, o pueden tener el mismo efecto - son aquellos anarquistas extremos que de tanto estar en contra de toda organización social también estaban en contra del Estado - el Estado está para oprimir al individuo, siempre, y la UNICA forma posible de convivencia es el relacionamiento libre entre las personas, sin reglas, policía, etc..
Digamos que llegan a la extrema derecha, al individualismo extremo, de puro partidarios del desorden. Nunca gobernaron nada, pero eran interesantes. (Creo que su adalid fue el príncipe Kropotkin, o Bukanin, ya no recuerdo)

4 de diciembre de 2015, 20:56

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Renzo, si es cierto lo que dices pero eso que mencionas es la realpolitik que siempre marcha al lado de las ideologías. Los gobiernos están compuestos de personas que tiene ambiciones, egolatría, codicia y todo eso, les pasa como me dijo una vez un cura jesuita que me enseñó filosofía en la U que "uno no siempre puede estar a la altura de sus deales".

Pero me parece que la discusión ideológica, aparte de las cosas tácticas es por desbancar a la meritocracia, creo que ese es el hilo conductor que cruza a todas las reformas y a la mayoría de las políticas de la Nueva Mayoría.

Ulschmidt, es muy mainstream esa afirmación que solo con un gobierno represor puede existir sociedad, pero no es algo probado históricamente. Hay ejemplos muy recientes e interesantes de autogestión en sociedades sin gobierno. Uno de los casos más bien expuestos es el de los territorios del Caribe cuando estuvieron apropiados por los piratas. El profesor Peter Lesson de la U george Mason y Chicago escribió un libro sobre eso (the invisible hook), ha dado charlas y escrito papers muy buenos. No he podido encontralos ahora pero se puede ver una "versión pop" de su estudio en este link
http://www.elmundo.es/elmundo/2009/10/03/nodoycredito/1254595427.html

VAle la pena, es re interesante

4 de diciembre de 2015, 21:18

 
Blogger Renzo Gilardoni said...

Pero los Rawlsianos no son anti meritocracia. Lo que ellos piensan es que el mérito tiene que florecer después de "emparejar la cancha" con ingeniería social, pero no pretenden desbancar al mérito, solo pretenden fijar arbitrariamente un punto de partida a partir del cual el mérito si puede florecer según ellos en "condiciones parejas", y antes de eso según ellos el mérito está distorsionado por las desigualdades de origen con el "capital cultural" y todos esos neologismos tan en boga.

Los Rawlsianos que conozco no están a favor de la Universidad gratis para todos ni tampoco están o estarían a favor de volver al reparto y zamparse los ahorros de las AFPs. Son igualitaristas pero no ciegos ni estúpidos. Por eso te digo que el igualitarismo de la izquierda es mucho más agresivo.

4 de diciembre de 2015, 21:32

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

La idea fundamental de Rawls y los que siguieron, Amantia Sen, Roemer y otros es un ataque directo a la idea de meritocracia. El concepto de "emparejar la cancha" como dicen vulgarmente parte de la base que la meritocracia es injusta, porque no siempre es un mérito ser mejores y que es políticamente inconveniente, porque sería la causa de la rebelión de las masas de los perdedores. Esto lo han escrito bastante claro -según yo entendí- Rawls y Sen, Roemer es mucho más cauto en el asunto y creo que es mucho más lúcido porque ve los problemas que genera "emparejar la cancha" por medio de handicaps. El caso es que nadie va a atacar expresamente a la meritocracia, aunque sus argumento son un ataque directo a la idea que las recompensas deben estar relacionads directamente con los resultados. Esos "puntos de partida" son completamente arbitrarios y ambiguos, tanto en Rawls como en Sen y se pueden correr a voluntad. Roemer en su libro "Teorías de Justicia Distributiva" se dió cuenta de este problema que es insalvable en ambas teorías.

Roemer da unos ejemplos muy divertidos -y reales- de las consecuencias de la aplicación de "el velo de la ignorancia", el "piso mínimo" y otras ideas de Rawls, por ejemplo -si mal n recuerdo- dice que los que les gusta la champaña deberían recibir más ayuda del estado que los que les gusta la cerveza y mucha más ayuda que los que les gusta el agua, es muy divertido, consistente y real. Y eso que Roemer es el neomarxista más prestigioso en la actualidad.

4 de diciembre de 2015, 21:51

 
Anonymous Anónimo said...

No se castiga a un árbol por ser árbol, pero tampoco se lo manda a la Universidad.
Creo que la idea de que todos tengan acceso a lo mismo, pretendiendo que es posible emparejar las diferencias de nacimiento, es de total inocencia. El problema es pensar que los "arboles" se pueden cuidar solos (algunos pocos si, pero la mayoría no). Parto de la base que todos somos necesarios (nadie sobra), por eso vivimos en sociedad. En ese sentido, la sociedad debiera procurar darle a cada quien lo que merece. Algunos serán buenos para estudiar carreras científicas, otros serán artistas, técnicos o deportistas; y otros serán flojos y querrán no se hacer nada. Darles lo que merecen, significa que cada quien, desde su posición debiera procurar que los otros reciban lo que necesitan para ser eso que quieren (por ejemplo no hacer nada). Obviamente que implica que los que producen mas riqueza aportaran mas recursos a la sociedad.
Vivo en Suiza hace solo un par de años. La gente acá no decide a que colegio irán sus hijos, simplemente van al que les designen, claro que todos son igualmente buenos. Los niños, son separados desde muy chicos según sus cualidades en clases distintas, de modo que tempranamente (creo que en 6to) tienen que elegir si seguirán un oficio o irán a la Universidad. Sin embargo, que el futuro y estilo de vida que tendrán siendo electricista o Ingeniero no es muy distinto. Obviamente no accederán a las mismas cosas, pero ambos podrán viajar, ir a esquiar...etc. De hecho, un pequeño porcentaje de los estudiantes estudia en la Universidad.
Saludos,
Leo

5 de diciembre de 2015, 06:47

 
Blogger Ulschmidt said...

En la sociedad soviética, los más emprendedores son los tipos del Partido, que terminan en el Politburó. Y cuando cae la sociedad soviética, los nuevos ricos rusos resulta que son los gerentes de las grandes estatales que terminan en pocos años siendo multimillonarios mundiales y dueños del imperio del gas, del petróleo, etc.. peleándose con Putin o financiándolo - o las dos cosas.
Eso demuestra que siempre un sector social es más feroz y rápido para tomar las riendas y favorecerse. Si predomina el "emparejamiento de cancha", los grandes "emparejadores" serán los privilegiados del mañana, seguro.
Lo otro es la intelectualidad, que imagina mundos, y que es cortejada por los líderes verdaderos para aggiornar su epopeya. Pero sus engendros teóricos no son necesariamente las realidades de los hombres prácticos. De Stalin a los intelectuales que defendían a Stalin hay enorme diferencia.
Véase un caso mucho más modeslo, la intelectualidad del "socialismo del siglo 21" que adornó a Chávez o a los Kirchner. Aquí siempre fueron unos tontos útiles, creyendo que preparaban la Revolución, cuando a lo sumo fueron parte del aparato propagandístico de un nepotismo más, el más exitoso de los últimos tiempos. Nunca lo que ellos escribían fue el programa real de gobierno.

5 de diciembre de 2015, 07:35

 
Blogger Renzo Gilardoni said...

Vuelvo a insistir que los teóricos igualitaristas como Rawls y Dworkin no atacan la meritocracia sino que pretenden, en su lógica, "compensar las desigualdades de origen" para que el mérito supuestamente no esté distorsionado por esas desigualdades. La lectura que haces de los autores es parcial porque su ingeniería social es parcial y se centra sobre todo en la escuela pero no en la Universidad. Los igualitaristas de esa linea postulan que las retribuciones o recompensas de la cooperación social deben estar distribuidas (con mediación del Estado si es necesario) de acuerdo al mérito UNA VEZ QUE las desigualdades de origen han sido compensadas con ingeniería social. Y vuelvo a insistir que el igualitarismo de la izquierda es mucho más agresivo y no se conforma con la ingeniería social escolar, además quiere extender la ingeniería social a la universidad y fuera de la universidad también. Creen que las retribuciones o recompensas de la cooperación social deben estar distribuidas (con mediación del Estado) de acuerdo a las necesidades, por eso insisten tanto con los famosos derechos sociales. Vestir a la izquierda con ropajes de Rawlsianos es hacerle un favor y dejarlos como "moderados" poco menos, cuando no lo son. Son socialistas que abandonaron la ortodoxia Marxista y ahora usan las mayorías de la democracia para restringir al mercado donde puedan hacerlo, sin abolir la propiedad privada.

Me da la impresión que no conoces ningún Rawlsiano realmente porque son bastante más pro mercado y pro derechos de propiedad que cualquier izquierdista de la Nueva mayoría. No es que sean libertarios pero son mucho más partidarios del mercado y de los derechos de propiedad que cualquier izquierdista que no sea marxista. Cometes el mismo error de los derechistas tontos pero a la inversa, en vez de disfrazarlos con un muñeco de paja los disfrazas con piel de cordero cuando son lobos.

5 de diciembre de 2015, 09:50

 
Blogger Renzo Gilardoni said...

Y lo otro es que te noto demasiado enamorado de la famosa meritocracia cuando si fuera por la meritocracia entonces la teoría del valor trabajo tendría pleno sentido. En vez de obtener las recompensas que se obtienen por productividad, las recompensas que se obtienen ahora son por mérito, sin importar que el mérito sea producir algo que nadie quiere y que no sirve para nada.

5 de diciembre de 2015, 09:53

 
Blogger Jose Cornejo said...

"mas discurre un hambriento que cien letrados" esa frase la leí hace unos años en un libro de enseñanza de 1927, y vaya que es cierto.

Respecto al mentado "igualitarismo", un claro ejemplo de ello fueron las palabras de Nico Eyzaguirre, defendiendo su reforma educacional "hay que quitarle los patines al otro".

5 de diciembre de 2015, 09:58

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Leo ¿mi primo? ¿estás en Suiza?. Bueno, todos los árboles se pueden cuidar solos, eso es lo primero, durante millones de años se han cuidado solos de hecho. Lo que describes de Suiza -también existe en Alemania y otros países del norte de Europa- es a mi modo de ver un experimento de ingeniería social que solo pueden aceptar pueblos muy mansos, como son los del norte de Europa, donde el destino de cada cual es determinado por otros. Esa idea de determinar mediante pruebas cuales son las "capacidades" de las personas e irlos llevando por una especie de pasillo es la forma más exagerada de la meritocracia, a mi no me gusta, prefiero que cada cual enfrente los riesgos de la vida como pueda. Mis dos argumentos son (i) quitarle a unos a la fuerza, para darle a otros es un robo como cualquier otro (argumento moral) y (ii) cuando se saca a los que les va bien para ayudar a los que les va mal, al final a todos les va mal, porque se crean los incentivos perversos para que todos prefieran recibir (argumento político/económico). ¿Por que entonces esos países son económicamente prósperos? Solo dales tiempo. De tiempo en tiempo aparecen las explosiones de odio más espantosas. Alemania es la cuna del nacismo y del socialismo.

Hay otro argumento todavía mejor (Roemer) y es que si le damos a otros según sus necesidades, deberíamos dar mucho más al que prefiere tomar champagne francés que al que prefiere el agua, porque sus necesidades son mayores. Eso muestra la inconsistencia a que lleva la idea de "justicia" en la redistribución, y el que lo notó fue un neo-marxista. No es fácil de entender pero en el Libro de Roemer sale muy bien explicado.

Ulschmidt, claro "el que reparte siempre toca la mejor parte" y en cualquier esquema político que exista siempre habrá una oligarquía encargada de repartir, ese es un problema de realpolitik ineludible, que ha acelerado el fracaso en la mayoría de los esquemas redistribuidores.

José, Eyzaguirre estuvo muy acertado con la metáfora de los patines, esa es precisamente la idea de los liberales igualitaristas: un sistema de handicaps como en las carreras de caballos, es exactamente eso, no tiene nada que ver con el mercado ni cosas por el estilo (por eso es liberalismo) sino con un sistema de handicaps.

5 de diciembre de 2015, 13:11

 
Blogger Frx said...

En cierta manera son como los sucesores de los comunistas de antaño, apuntan a lo mismo sólo que cambian la retórica.

5 de diciembre de 2015, 17:00

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Claro, en el sentido de "a cada cual según sus necesidades, de cada cual según sus capacidades", la idea de poner handicaps para "emparejar la cancha" es la misma.

5 de diciembre de 2015, 17:17

 
Anonymous Wilson said...

Solo que yo no los llamaria liberales, son mas bien amantes del poder estatal sobre las personas en todas las areas de la vida, es mas correcto en mi opinion, llamarlos totalitarios estatistas.
¿Que no son marxistas?Sin duda,casi nadie lo es, a lo mas se leyeron algun manual de la Marta Harneker (o como se escriba)

5 de diciembre de 2015, 22:52

 

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