Tomas Bradanovic

NULLA DIES SINE LINEA. Filosofía barata, historias, historietas, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. "Be yourself, but bigger"

El auto y la buena salud

jueves, 10 de mayo de 2018


Que cosa más linda es la tornería. Como les conté ayer el mecánico rompió accidentalmente un niple de plástico en forma de T que unía las mangueras de la calefacción con otra más chica que estabiliza la temperatura en el cuerpo del acelerador, como no había forma de encontrar el niple original me fuí donde un tornero a ver si me los podía hacer de bronce. El primer tornero me puso puros problemas, que tenía que soldar el tubo más chico, que no tenía donde estacionar el auto, en fin, mil dramas, así es que me fui a otra tornería en Vicuña Mackena -a la vuelta de la Policía de Investigaciones- y ese me dijo que si enseguida, a 15 dólares cada pieza.

Quedaron tan bonitos que los pagué con gusto, increíble como en el torno se convierte un tubo de bronce en una pieza medianamente compleja, una verdadera mini-escultura. Cuando estudié para técnico en Inacap, tuve talleres de torno, fresa y mecánica de banco, hojalatería, soldadura al arco y oxigeno, aprendí que a los metales se les puede dar forma como si fueran de plasticina, con solo una lima se puede transformar un  trozo amorfo de fierro dulce en un cubo perfecto, con el torno y fresa se pueden hacer maravillas. A mi compañero Pato Salinas le encantó el taller de hojalatería y con los años le sacó un enorme provecho, porque ahora es un escultor de gran éxito.

Todos los torneros que he conocido son pesados, arrogantes, se creen la muerte, todos son muy callados y la mayoría -no se por qué- parece que son miopes, en verdad son medio autistas, pero también artistas, hay verdaderos artistas del torno. Para ser tornero hay que tener alguna características muy especiales como memoria visual e imaginación en 3D y capacidad para resolver problemas de forma creativa, fíjense que el que me hizo estas piezas, en lugar de soldar el tubo más pequeño le fabricó un hilo y lo atornilló, eso es ingenio, además le diola forma de una tuerca en la parte central, para poder mover el niple con una llave 14. Eso es ingenio y plata bien ganada.

Después del tornero me junté con mi buen amigo Ian Thomson en el Café del Mar y conversábamos acerca de como han ido cambiando los materiales y modos de producción de las cosas. El niple original de plástico que traía el auto, con capacidad para soportar agua hirviendo y cambios bruscos de temperatura duró exactamente los 19 años que tiene el auto y tiene sus pro y sus contra. Por una parte el plástico es mucho más barato, fácil y rápido de fabricar en serie, con la calidad de los nuevos plásticos vemos como este soportó 19 años antes de romperse, lo que es bastante, la vida útil de estos autos está pensada para unos 10-15 años. Por otra parte el plástico es más liviano, lo que hace que el auto pese unos 900 kilos solamente, por lo que es más económico.

Como Ian Thomson. es fanático de la conservación, aplica este principio a sus posesiones: tiene un jeep de fines de los años 80, un refrigerador de los setentas, etc. y todo está impecable, varias veces me ha discutido que no tiene objeto cambiarse de Windows XP, porque Windows 10 no funciona con su antigua impresora Brother. Que las cosas duren mucho tiempo funcionando es bueno, mucha gente se enfurece por la "obsolescencia programada" de los autos, electrodomésticos, computadores y toda clase de productos hechos para durar poco y es cierto que producen basura y otros problemas.

Pero es una consecuencia lógica de la tecnología, que permite crear productos cada vez mejores, más eficientes y más fáciles de mantener. Pensemos en los autos por ejemplo, yo espero poder restaurar mi Honda CRX algún día y será un precioso auto clásico, pero tecnológicamente no tiene punto de comparación con el humilde Toyota Vitz que manejo ahora. Para solo dar un dato, el CRX tiene 60 KW de potencia con un motor de 1.500 cc, versus los 90 KW del Vitz con un motor enano de 1.000 cc. Es más pesado, menos económico, menos ágil, etc. Claro que estéticamente es una obra de arte comparada con el Vitz, pero en prestaciones ni se le acerca. Muchos autos de los años 80 tienen esta característica de joyitas, el Mercedes 190E por ejemplo, pero técnicamente son antediluvianos, ineficientes y gastadores.

No tiene objeto hacer cosas que duren mucho si la tecnología las va a dejar obsoletas. Tengo en mi escritorio una Palm Pilot y una PDA Dell Axim,  ¿para qué me podrían servir hoy? Tal vez como pisapapeles, son curiosidades de museo, lo que en su tiempo fueron el borde de la tecnología hoy no sirven para nada. Antes era bueno lo "hecho para durar", hoy con la tecnología cambiando tan rápido eso de "le va a durar toda la vida" casi no tiene sentido.

Cuando volvía caminando para la casa, se me ocurrió que algo parecido nos pasa con la salud. Nos gusta pensar que las cosas serán eternas tanto como pensar que seremos inmortales, que nunca nos vamos a enfermar y morir. Cuidar el auto como una joya es parecido a vivir pendiente de la "vida saludable", haciéndose chequeos médicos todos los años, tratamientos y operaciones preventivas. Al final igual nos tenemos que morir: todo para nada.

El auto que más alegrías me trajo en la vida fue el Volksvagen Escarabajo, lo traté pésimo, subía al cerro que está en medio de la Isla del Alacran y bajaba dando grandes botes "¡esto es un buggy" era el lema, creo que jamás lo llevé al mecánico y cuando tuvo un choque horrible que le dejó la trompa como acordeón, un viejito lo amarró a un árbol y lo tiró en marcha atrás "como se arrugó se tiene que desarrugar" dijo y así ocurrió, quedó como nuevo. Años después se lo presté a mi amigo Pepe que andaba sin auto y lo estuvo ocupando un tiempo, un día me dijo "¡tu auto está fantástico, subió el cerro la cruz en tercera hecho un cohete", dos días después el motor se trancó y no funcionó nunca más. Murió como un valiente.

Así me va a pasar a mi, el día menos pensado me va a venir la seguidilla de enfermedades, cánceres y todo lo demás por vivir despreocupado y sin cuidarme de nada, ojalá que me vaya de un viaje, pero si tengo una enfermedad larga y sucia por lo menos me podré acordar que durante 63 años lo pasé sumamente bien y sin miedo por nada, cuando me llegue, ahí chillaré como berraco. Una con otra.


4 Comments:

Blogger Sergio Meza C. said...

Por tus posteos serás inmortal. :-)

10 de mayo de 2018, 06:23

 
Anonymous Wilson said...

Ya se masificara el uso de impresoras 3D y aplicaciones para escanear los planos. La tendran dificil los vendedores de piezas solidas.
Hablando de revision tecnica, una simpatica y amable chiporrita me paso parte por estar atrasado... :-)

10 de mayo de 2018, 09:32

 
Blogger Claudio Lagos said...

Mi suegro, gringo y con actividades afines a la metalmecánica, siempre ha admirado a quienes manejan (bien) los tornos. Por ejemplo, el segundo tornero de la historia si que es buen tornero.

10 de mayo de 2018, 13:59

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

El trabajo con fierros es maravilloso, si yo hubiese tenido las habilidades a estas horas sería mecánico o tornero. Convertir un cubo de metal en una pieza, solo con un torno y pie de metro es mucho más complicado de lo que se piensa, hay que tener una imaginación especial en 3D y toneladas de concentración, por eso los torneros buenos son medios autistas.

10 de mayo de 2018, 16:11

 

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