Tomas Bradanovic

Fortuna Favet Fortibus. Filosofía barata, historias, historietas, mecánica, moralejas, chamullos, relatos absurdos, la vida de un vago, cosas de Arica, literatura, música, pornografía, política, física, cocina regional, minas, copete y cosas por el estilo. The awesome, absurd and often bored adventures of our Man of Mistery in Arica, from the trenches, in the Northern Front. Sacar a mil, sacar a mil. Streams of brilliance often springs from boredom. Atendido por su propio dueño, dentre nomás

La previa del 18 de septiembre

viernes, 18 de septiembre de 2015


El professor Viera me avisa que están haciendo la previa en la Parcela del Pueblo. No me demoré cinco minutos en estar listo para que me pasaran a buscar. Y así fue como aparecí por la Parcela del Pueblo con hambre y sed, como de costumbre.

La mesa estaba bien interesante porque representaba a todas las edades de la vida: desde niños de 10 años más o menos, hasta la mamá de Milena que debe haber pasado los 90 hace rato. No me di cuenta de esto hasta que me puse a editar el video, que cosa más notable. A todo esto no me pidan mucha coherencia, porque bajé yo solito buena parte de las jarras de borgoña en frutilla y clery de chirimoyas, como no iba manejando me tomé hasta el agua del florero.

¿Son los niños más inteligentes de lo que fuimos nosotros?
Los niños jugando con un dron mientras los viejos recordábamos nuestros juguetes de cuando chicos: las bolitas, el trompo. El juguete máximo que yo tuve fue un carro de madera con ruedas de rodamiento que se manejaba con los pies. ¿Éramos más tontos entonces? algunos piensan que teníamos el cerebro más limitado porque no teníamos idea de Internet, smartphones ni nada de eso. Yo lo dudo, creo que los niños de hoy son más o menos igual de tontos como era yo. Nunca he entendido esa chochera tan típica de los viejitos de deslumbrarse ante la tecnología cuando en verdad significa muy poco. Si es por amplitud de cerebro, a los once años yo había leído -entre otros- El Proceso, de Franz Kafka, me dejó una impresión que todavía conservo. Ni más ni menos inteligentes, la tecnología no significa nada aparte de hacer a los niños más malcriados y petulantes. Bueno, yo mismo era insoportable cuando chico así es que no se de que me quejo.

Cuando no hay problemas se los inventan
También hoy somos mucho más ricos que en esos tiempos aquellos, la escala de nuestra pobreza es difícil de imaginar hoy por la gente joven. En el liceo yo soñaba con ser ingeniero electrónico, pero en mi condición económica eso era como soñar con ser atleta olímpico, era más o menos lo mismo, así de difícil. Ser profesional en los setentas era algo posible solo para las familias acomodadas de profesionales, porque era muy caro y difícil.

Pensar que hoy hasta el gato es ingeniero, pero yo me alegro por eso, prefiero como es ahora, repleto de competencia que antes cuando un memorión de familia adinerada se creía un semidios por tener un diploma universitario. Me encanta la competencia.

Ni en mis sueños más locos yo habría pensado que alguna vez iba a manejar un auto. La primera vez que me subí a un auto fue al de mi primo postizo Heiny, debe haber sido en los sesentas, ese era un lujo asiatico. En esos años un abogado tenía su Fiat 600 o una citroneta. Cuando mi mamá estuvo separada -hasta los 13 años- nuestros problemas eran que íbamos a comer al día siguiente, cosas de ese tipo.

Hoy cualquiera es profesional, es lo más normal porque con el crédito fiscal y las exigencias académicas que bajaron hasta el piso no tiene gran dificultad obtener una profesión, en algunos años más ni siquiera existirá esa ventaja de venir de "buenos colegios" o "buenas universidades" -es decir caras- hasta eso se está terminando. Lo que antes era un logro enorme hoy es rutinario. 

Los jovenes profesionales ya no tienen retos ni grandes problemas, entnces se los inventan. No hay peor problema que no tener grandes problemas, ese si que es un problema grande, porque cuando todo lo que antes era muy difícil se da fácil, los jovenes desarrollan más ambición. Antes -digamos en los sesentas- el ideal de vida era tener un trabajo que diera "un buen pasar" hasta el momento de jubilarse, se aceptaba que el trabajo tenía que ser desagradable y aburrido igual como se acepta que a veces tiene que llover. Hasta donde recuerdo casi nadie se sentía "hastiado" de su trabajo, al contrario, estaban felices de tener un trabajo, sin importar lo miserable o aburrido que fuera.

Hoy los jovenes tienen mucha más ambición, pero sin la correspondiente disposición al sacrificio. Alguien redacta textos publicitarios quiere ser un Vargas Llosa y se enfurece por no escribir como él de manera natural. Todos quieren ser genios o premios Nobel pero con poco esfuerzo y sobre todo en poco tiempo. No toleran la frustración. Entonces se quejan. Es normal, todos mis amigos y amigas jovenes se quejan porque no han conseguido lo que ambicionan y sienten que están "marcando el paso" sin llegar a ninguna parte.

Es parecido a lo que me pasa a mi con la música. Mi sueño es tocar teclado, pero no tengo ritmo ni dedos para el piano, tampoco tengo la disposición para sacrificarme lo necesario para llegar a tocar madianamente..Sería absurdo que me frustrara, lo único que me queda es aporrear alegremente las teclas aunque la cosa suene horrible. Para eso están los audífonos.

Conseguir el "éxito" no tiene ninguna gracia, yo he conseguido muchas cosas con que he soñado y no soy ni una miga más feliz que antes. Cuando uno es realmente feliz es mientras pelea para conseguirlo, durante los pequeños éxitos intermedios. Eso lo descubrieron los economistas del marginalismo hace mucho tiempo: la máxima satisfacción no se logra al obtener un valor fijo, sino en los incrementos en el margen.

Yo tengo proyectos que he estado haciendo por más de 20 años y jamás han despegado ¿que importa? Lo divertido es hacerlo y ponerse feliz muchas veces con cada pequeño éxito intermedio. Creo que les conté acá mismo que un amigo -adicto sin remedio a las drogas- me contaba que el efecto de aspirar cocaína no es nada de otro mundo, la gracia es todo el proceso de comprarla y prepararla: abrir el papelillo, hacer las líneas, sacar el lápiz ¡ese es el máximo del placer!. Me dejo pensando porque eso mismo se aplica a muchas otras cosas.

Todo rápido, inmediato y con poco esfuerzo, muchos se preguntan por que no nacieron genios naturales, de esos que logran cosas extraordinarias sin esfuerzo. Claro que hay unos pocos pero son uno de cada cien millones, además esos también tienen sus propios dramas.

En fin, son solo tonteras que se me ocurren mientras el borgoña se va disolviendo en mi torrente sanguineo. Ya son las 4:34, mejor me voy a dormir y no aburro más con estas tonteras, tal vez mañana se me ocurra algo más interesante.

8 Comments:

Blogger Ulschmidt said...

Nada como una buena comilona para festejar a la Patria.

18 de septiembre de 2015, 11:43

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Y si es bien regada, mil veces mejor jajaja!

18 de septiembre de 2015, 12:10

 
Blogger Javier Bazán Aguirre said...

A mi siempre me gusto tener esos carros con rodamientos que veía en otros niños de otra condición, cuando íbamos a visitar a una señora en Recreo Alto. Lo encontraba lo máximo. Nunca tuve uno. En cambio, a algunos les compraban esos autos chicos en que los que cabía el niño, como si fuese un corredor de Fórmula Uno.

Para todo se requiere un poco de esfuerzo y constancia. Para las actividades que requiere trabajo físico como las artes marciales o el yoga, nadie es genio. El único secreto es perseverar.

18 de septiembre de 2015, 12:30

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Esos carros eran geniales, mis tíos vivían en Recreo Alto, por la subida El Sauce hay una pendiente enorme, especial para tirarse en esos carritos. En Santiago los arrastrábamos (tracción humana jaja) por calles con pequeña inclinación, era divertidísimo.

Y sobre el esfuerzo y constancia, así es, no pain no gain.

18 de septiembre de 2015, 12:52

 
Blogger EDO said...

No creo que en el futuro salir de un buen o mal colegio de lo mismo....pues en buenos colegios al menos si se aprenden buenos modales, liderazgo y muchas cosas mas que en un colegio de barrio no se aprenden y eso hace mucha diferencia para cargos de alta responsabilidad y sueldos. Lo que si he visto en este ultimo tiempo es que una universidad buena y cara como la UANDES le ha quitado mucho campo a egresados de ues como la PUC o UCHILE por ejemplo an areas de derecho o comercial....y egresados por ejemplo de USACH, UCHILE se encuentran muchisimos cesantes. Punto aparte es la USM que siempre han tenido buen marketing en areas tecnicas aunque sus egresados no sean tan espectaculares.

18 de septiembre de 2015, 14:58

 
Blogger Frx said...

Bueno, creo que me identifico bastante con uno de sus párrafos aunque no me guste admitirlo mucho, pero con la diferencia de que estoy plenamente consiente de que nada que realmente valga la pena es fácil. Ahora por otro lado, creo que todo el mundo aspira a ser cacique y es que a muchos los crían así.

18 de septiembre de 2015, 17:30

 
Blogger Tomas Bradanovic said...

Todos queremos las cosas rápido, yo igual cuando joven, claro que pasado el tiempo se me ha ido olvidando y ahora despotrico contra eso jaja!

Se supone que mientras más viejo uno debería ser menos burro, aunque no siempre ocurre.

18 de septiembre de 2015, 19:10

 
Blogger Frx said...

Jajajaja todo caso, una cosa es la teoría y otra la práctica XD.

18 de septiembre de 2015, 19:59

 

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