Este reftito podría considerarse un complemento de mi entrada de ayer, que advertía sobre la agresividad creciente de la diplomacia china en nuestro país. Creo que es un asunto de primera importancia, estratégico, de largo plazo y en esta entrada me refería sobre como pienso yo que debemos reaccionar al cambio que ha tenido el Gobierno Chino a partir de la consolidación de Xi Jinping en el poder. En fin, aquí va
¿Por qué no China? (publicado originalmente el 14 de octubre de 2021)
En el año 1973, cuando se instaló el Gobierno Militar los gobiernos de Cuba y los del Bloque Soviético de entonces cortaron las relaciones diplomáticas con Chile. No así China Comunista, que en esos años estaba regida por Mao y Chou En Lai que era su canciller. La Embajada China permaneció instalada en nuestro país y ese gobierno no hizo ni un solo gesto hostil hacia Chile. Aparte de una carta de condolencias que le mandó Chou En Lai a la viuda de Allende -a título personal y no representando al gobierno- no hubo ninguna reacción ni acción de propaganda parecida a las que se hicieron desde la Unión Soviética, Cuba y otros países de ese bloque. Para qué hablar de la mayoría de las socialdemocracias europeas.
Otro antecedente interesante es que Chile no tuvo relaciones diplomáticas con China sino hasta 1970, cuando fueron establecidas por el propio Allende, además de Vietnam del Norte y Cuba ¿Cómo se explica que éste país no haya seguido el camino hostil de la Unión Soviética y sus aliados?
Bueno, como les contaba ayer, vi un segmento del programa "Candidatos" en la tele donde Tomás Mosciatti trataba de poner en aprietos a Kast y le preguntó por qué dijo que -de ser presidente- expulsaría a los embajadores de Cuba y Venezuela y cortaría las relaciones diplomáticas con esos países, pero no se pronunció por China, que es un régimen "tanto o más malvado" que los anteriores.
Por primera vez vi vacilar a Kast en la respuesta, lo pensó un poco y dijo que sería "complicado" cortar abruptamente las relaciones con China, que hoy es nuestro primer socio comercial. Eso perjudicaría enormemente a millones de personas y sería un fuerte golpe para la economía del país.Muy cierto, pero no era la respuesta justa. Oliendo la sangre en la inseguridad de su respuesta, Mosciatti machacó "entonces ¿es más importante lo económico que los principios?" y dejó a nuestro candidato dando vueltas en el aire.
Yo entiendo que en una entrevista de preguntas y respuestas rápidas es imposible no equivocarse, y en esta pregunta maliciosa Mosciatti lo pilló volando bajo, primera vez que lo veo. No tengo dudas que si hubiese podido pensar su respuesta con más calma, lo habría podido aplastar fácilmente, dándole una pequeña clase de relaciones internacionales, pero como no atinó, para eso están los amigos. Aquí voy yo con la respuesta correcta.
Me tomó muchos años y montón de lecturas entender por qué China no se sumó al coro de quejas e insultos que provocó el golpe militar de 1973. Resulta que los países no deben guiar sus relaciones exteriores por criterios ideológicos o morales por el mismo principio que dice "no juzgues si no quieres ser juzgado". Los estados soberanos y sus gobiernos tienen el derecho y el deber de no aceptar injerencia extranjera en sus asuntos internos, y el gobierno de China Comunista tenía eso muy claro. La ruptura de relaciones por diferencia ideológicas no es aceptable ni cuerda.
¿Pero qué pasa entonces con Cuba y Venezuela? ¿Por qué tenemos que cortar relaciones, expulsarlos y combatirlos en cuanto nos sea posible? Por una razón muy sencilla: porque ellos están interviniendo en Chile, nos están perjudicando directa y violentamente con su hostilidad e indirectamente con la enorme invasión de inmigrantes que hemos tenido a consecuencia del asqueroso gobierno de Maduro.
Cuando un país interviene sobre otro, aún indirectamente causándole graves perjuicios, puede constituir un casus belli. Muchas guerras se han declarado por ese motivo, por ejemplo la que hubo contra la Confederación Perú Boliviana del Mariscal Santa Cruz y la propia Guerra del Pacífico contra Perú y Bolivia. Ningún país decente deja que terceros países amenacen su soberanía impunemente y la actitud de Bachelet, Piñera y los gobiernos anteriores de mantener relaciones con países abiertamente hostiles es tan cobarde que incluso se podría sospechar traición.
No digo que mañana vamos a declararles la guerra, pero el mínimo sentido común dice que debemos cortar las relaciones diplomáticas con ese así como con cualquier gobierno que sea hostil, de palabra y acción con nuestro país. Darles libre ingreso y todos los resguardos que ofrece la diplomacia a delincuentes que nos están atacando es un absurdo.
¿Por qué entonces es fundamental y urgente cortar relaciones con Cuba y Venezuela pero no con China? Por una razón muy simple, nuestra relación con China es civilizada y pacífica. Podemos tener mil desacuerdos con ellos, podemos considerarlos unos rufianes, hipócritas y corruptos, pero eso no debe ser motivo -en ningún caso- para cortar relaciones diplomáticas. Así como China eligió seguir teniendo relaciones con el Gobierno Militar, nosotros debemos seguir teniendo relaciones diplomáticas con China, mientras nos convenga.
¿Es más importante lo económico que los principios? Absolutamente, en relaciones internacionales al menos es y debe ser así. Ningún país tiene el derecho a imponer sus propios principios a otro, la no intervención en asuntos internos es la base de toda la convivencia civilizada. A menos, claro está, que el otro país nos esté agrediendo directa o indirectamente, entonces se merece lo peor que podamos darle, esa es una de las realidades más antiguas e importantes de la política internacional.
En fin, si mi candidato Kast llega a ser electo presidente, aquí le dejo esta entrada para que se la haga leer a su futuro ministro de RREE, también la puede usar si algún otro majadero le insiste con el mismo tema. De nada...
